jueves, 13 de septiembre de 2012

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- UN ACCIDENTE EN LA NATURALEZA

Los homínidos llevamos una multitud de años preguntándonos o buscando qué sentido tiene la vida, cuando cada vez estoy más convencido de que no tiene ninguna, que, de hecho, no somos gran cosa más que un accidente en la naturaleza, que distorsiona su entorno de manera sistemática desde el primer momento que se puso de pie. De hecho, la vida es el espacio de tiempo que transcurren entre el acto de nacer hasta el morir, y en medio de lo que se trata es de hacer el menor daño posible, y ya no hay nada más. La vida más que tener sentido es un sin sentido, una estafa, desde el primer momento en que nos traen aquí sin pedirnos permiso, y encima ni siquiera legalmente nos dejan decidir cuándo irnos de manera voluntaria. Somos el único animal de la naturaleza que es capaz de matar, sin ninguna razón o motivo y a veces ningún remordimiento, remordimiento, que como el sentimiento de culpa sólo lo tenemos los homínidos, los otros animales no los necesitan, son mucho más perfectos que nosotros, lástima que sean incapaces de reír, de llorar, de sonreír o de amar, de compadecerse, de abrazar, de besar, de ser solidarios. Quizás somos un accidente en la naturaleza, pero un accidente, o un error, con matices.