Uno de los costos elevados para el País son los señores parlamentarios aquí, en otras autonomías o en Madrid, donde además está el inútil gastos del inútil Senado. Señorías que tienen su sueldo, sus dietas, sus gastos de representación, sus gastos de desplazamiento como Montoro aúnque resida en Maidrid, sus sus iPhones y unas cuantas comisiones. Toda una maquinaria que debe engrasarsde con el engranage pesado del partido. Señores parlamentarios que no sirven para nada, que son como los que salen detrás de un líder político en la Tele hablando a cámara, que ahora se ha puesto de moda, o sea "floreros". 
Todos estos entes físicos que no aportan nada y que votan disciplinadamente lo que dice el aparato del Partido no son necesarios y si nos los quitamos de encima ahorraríamos mucho dinero al erario y la vergüenza ajena en más de un caso. Que no me salgan en que hay muchos en las comisiones parlamentarias, cuando todo el mundo sabe que estas comisiones no sirven para nada ni aportan nada. En el parlamento con que fuera el número uno de cada partido bastaría, en el fondo es igual el porcentaje de votos emitidos a la hora de votar cualquier resolución. 
Si se aplicara esta medida ahorraríamos aparte de dinero, el lamentable espectáculo de indigencia ética y moral con la que sus señorías parlamentarias a menudo nos obsequian y el lamentable espectáculo que suelen ofrecernos en las sesiones del Parlamento.
Que los que quedarían continuarían enredándonos y tomandonos el pelo, envueltos en la bandera y la Patria, ya lo sé, son mentirosos por naturaleza y en el fondo no hay ni uno solo de ellos a quien realmente le importen los ciudadanos, la Patria o la bandera. 
No hay ningún nacionalismo bueno, menos aún si está armado y el nuestro pesar de no ser el caso no es diferente de los demás, que en este asunto no hay hecho diferencial, y patria y banderas lo único que arrastran tras de sí es frustración, sangre, muertes y violencia. Un nacionalismo se irrita cuando siente la amenaza de otro nacionalismo, cuando percibe la ambición de este otro, y en este punto estamos actualmente. 

"No iré a ninguna manifestación nacionalista, bajo ninguna bandera. Sé que esta opción me predispone a ser la primera víctima. Porque seré siempre un extranjero." - La Mirada de Ulises de Theo Angelopoulos

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Francesc Puigcarbó

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