Cualquier idea, por honesta que sea, y esto se puede aplicar también a las ideologías, es buena para justificar los crímenes, y a lo largo de la historia tenemos muchos casos. El problema, el mal, no son los crímenes cometidos en nombre de estas ideas o ideologías, sino sus obscenas justificaciones.
Tópicos, surrealismo y carácter de los catalanes
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Dejémonos de los tópicos habituales: que si un determinado pueblo es alegre
o saltimbanqui, que si una ciudad tiene un color especial, que si las
gentes...

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