About Me

sábado, febrero 25, 2017

ARRAIGO Y CONDUCTA

ARRAIGO Y CONDUCTA


Urdangarin se salva por ahora de la cárcel por su "arraigo y conducta". La Audiencia de Palma acuerda mantener en libertad provisional al ex-duque de Palma, aunque le obliga a comparecer cada mes ante las autoridades suizas. Iñaki Urdangarin no pisará el momento la prisión. 

La Audiencia de Palma acordó ayer mantener en libertad provisional el ex-duque, condenado a seis años y tres meses de prisión, y le impuso únicamente la obligación de comparecer el día 1 de cada mes ante la autoridad judicial competente en el país donde reside, Suiza, donde se trasladó con la infanta Cristina y sus hijos después de que estallara el escándalo. Además, deberá comunicar al tribunal cualquier desplazamiento fuera de la Unión Europea (UE) o cualquier cambio de residencia, incluso temporal.

Las magistradas han argumentado que Urdangarin y su exsocio, Diego Torres, condenado éste a ocho años y medio de prisión, disponen de «arraigo suficiente (familiar, social y laboral) en territorio nacional», especialmente el marido de la infanta Cristina, «las particulares circunstancias se» son «de sobra conocidas».

Decidme ignorante, pero arraigo en una persona que vive en Suiza, no soy capaz de entenderlo, y conducta, no ha sido precisamente muy ejemplar. Y además ni siquiera tendrá que pagar ninguna fianza. Montesquieu se debe estar tirando de los cuatro pelos que le deben quedar. Bueno es saberlo por si me toca a mí alguna vez, yo estoy arraigado en la Cruz Alta.

viernes, febrero 24, 2017

EL PODER SEDUCTIVO DEL FASCISMO

EL PODER SEDUCTIVO DEL FASCISMO


Sobre el poder seductivo del fascismo (y su retorno) - La novela Spiewaj ogrody (2014) –título tomado de un poema de Rainer Maria Rilke– del escritor polaco Pawel Huelle, ambientada en Danzig/Wolne Miasto Gdansk de los años 30, narra la historia de un compositor que trabaja en una inconclusa –y ficticia– ópera de Wagner: El cazador de ratas de Hamelín. La vieja, documentada por los hermanos Grimm, leyenda sobre un flautista que al no recibir su recompensa por sacar las ratas de la ciudad se venga seduciendo con su música y desapareciendo a los niños inocentes, sirve de fondo para retratar el mundo a punto de sumergirse en llamas y hablar, entre otros temas, de cuestiones morales alrededor de Wagner, su propio antisemitismo y el (ab)uso de su obra por los nazis. Hitler, que hizo de Bayreuth su segunda casa, se sentía como uno de los héroes wagnerianos que se sacrificaban por el bien del pueblo teutón. En realidad era como aquel cazador de ratas de la ópera apócrifa que sedujo a los alemanes prometiendo liberarlos de la crisis y otras desgracias de Weimar. Pero muchos se dejaron seducir con ganas. 

El veterano periodista John Pilger, analizando la cobertura orwelliana que los medios le dan a las guerras imperiales de Obama, sucesos en Ucrania o Gaza, apunta que estas manipulaciones se parecen a los tiempos del auge del fascismo; y recuerda su plática con Leni Riefenstahl, la propagandista nazi, diciendo que sus mensajes no obedecían las “órdenes de arriba”, sino el “vacío sumiso” en la sociedad alemana (Counterpunch, 11-13/7/14). 

Hoy el fascismo sigue seduciendo: con una melodía más suave y a través de otros canales, pero calando en el mismo “vacío”. El principal “motivo” es la “seguridad”. El espionaje masivo, según el historiador Norman Pollack, se volvió un erastz del campo de concentración; su vínculo con la política de contraterrorismo pretende sofocar cualquier cambio democrático y social. Históricamente una herramienta del capitalismo para estabilizarse en tiempos de crisis y conservar la estructura de poder/riqueza, el fascismo reina en Europa (vide: las recientes elecciones europeas), en Estados Unidos (con la llegada de Donald Trump al poder) según Pollack, véase: Counterpunch, 11 y 20-22/6/14), pero también en... Israel. 

Ya desde la guerra de 1967 muchos advertían que con la ocupación de territorios palestinos los judíos internalizarían las prácticas y valores de sus verdugos, convirtiendo a Israel en un “Estado fascista”. Lo vemos perfectamente a la luz de la (siguiente) atrocidad en Gaza. “Hay enfermedad en mi casa. Es fascismo y racismo”, dice Yonatan Shapira, ex militar israelí disidente (Democracy Now!, 24/7/14). También el filósofo italiano Gianni Vattimo dijo: “Israel es un estado nazi y fascista, peor que Hitler” (Página/12, 27/7/14). ¿Provocación o un agudo análisis de la realidad? Ya desde hace tiempo Uri Avnery, el viejo activista israelí, denuncia “elementos” y “tendencias fascistas” en Israel, que se volvió... “la Meca de los racistas del mundo”. “El peregrinaje al Estado judío es objetivo de cada fascista esperanzado”, escribía (Gush Shalom, 17/12/11), apuntando a la extraña alianza entre Israel y la ultraderecha antisemita/nazi, que lo considera el “principal bastión contra el islam” (algo analizado por Slavoj Zizek en The year of dreaming dangerously, 2012, pp. 36-38). Lo único bueno es que a diferencia de los años 30, el que no tiene ninguna culpa es... Wagner. Es más: gracias a Daniel Barenboim, el judío-argentino con nacionalidad palestina, su música sirve como fórmula para el acercamiento árabe-israelí. La melodía seductora del fascismo ya no la tocan hoy las orquestas, sino los medios. 


Periodista polaco
ESTE CORRUPTO NO ES UN CORRUPTO

ESTE CORRUPTO NO ES UN CORRUPTO



El PP quiere hacernos creer que un imputado no es un imputado, que la corrupción no es corrupción y que están cumpliendo el pacto de regeneración con Ciudadanos aunque realmente lo están incumpliendo.

El PP tiene más arte que Magritte. El artista belga tuvo aquella desconcertante ocurrencia de pintar una pipa de fumar con la leyenda “esto no es una pipa”, para evidenciar que el cuadro no es la realidad misma sino una representación. El Partido Popular ha ido un paso más allá y quiere hacernos creer que la realidad no es la realidad, que un imputado no es un imputado, que la corrupción no es corrupción y que están cumpliendo el pacto de regeneración con Ciudadanos aunque realmente lo están incumpliendo. 

Me explico. Ya cambiaron en su momento el término “imputado” por “investigado” para que sus imputados parecieran un poco menos culpables. Ahora en el caso del presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, se pasan por el forro el acuerdo con Rivera de apartar del cargo a los imputados, pero dicen que lo están respetando escrupulosamente. Desde Rajoy a su ministro de justicia, defienden que no tiene que dimitir. Se confirma que el compromiso con Ciudadanos es papel mojado y que Mariano se chotea de Albert que seguirá haciendo el ridículo mientras no se plante. Esto no es un pacto, que diría Magritte, es sólo la representación de un pacto para colgarla de la pared como un bonito cuadro. 
Para defender que el presidente de Murcia no dimita, su portavoz ha llegado a decir que la prevaricación que se le imputa no es corrupción, aunque el propio PP murciano aprobó una ley en la que dice lo contrario. Los populares son cuánticos. Como el gato de Schröedinger, para ellos un delito puede estar dentro y fuera de la caja al mismo tiempo. Son capaces hasta de defender la frase “este corrupto no es corrupto”. También el ministro de Justicia, Rafael Catalá, afirmó la semana pasada que prevaricar no es corrupción. Estaba justificando por qué había indultado a seis funcionarios condenados por prevaricación en el ayuntamiento de Rota mientras gobernaba el PP. 
Qué oportuno que la medida de gracia a una gestión de su partido llegue justo unos días antes de que se tramite en el Congreso una reforma para eliminar los indultos a corruptos. Al ministro la prevaricación no le parece condenable ni corrupta porque sus dudosas prácticas son sospechosamente similares. Todo el caso del señor de Murcia es altamente sospechoso y apunta a la mano negra de Catalá: bajo su mando está la Fiscalía General del Estado que ha evitado la imputación de Sánchez en la Púnica en contra el criterio de los fiscales, que quiere cesar de su cargo al fiscal del tribunal que finalmente ha conseguido imputar al presidente murciano en el caso Auditorio y que le ha filtrado información privilegiada al afectado. 
En medio de estas maniobras orquestales en la oscuridad, al ministro le pillan arreglando con él una reunión privada. Es lo que parece, otro miembro del ejecutivo que utiliza el cargo público para asuntos propios del PP. Éste es el mismo ministro que pedía prisión preventiva para los titiriteros y que ahora no la ve necesaria para Urdangarín. No hay más preguntas, señoría. Esto no es un ministro de Justicia, es un fontanero del partido, y esto no es un gobierno, son las cloacas del Estado.

Javier Gallego
eldiario.es
About Me
BLOG DE FRANCESC PUIGCARBÓ