De los cientos de definiciones del nacionalismo, la más ajustada probablemente la formuló George Bernard Shaw: "Patriotismo es tu convencimiento de que tu país es superior a todos los demás porque tú naciste en él". Lo que suele ser fuente de conflictos, dado que los nacionalistas de otros países piensan exactamente lo mismo. Todo nacionalismo es lamentación y reivindicación a la vez. En realidad, un nacionalismo sólo se crispa frente a otro nacionalismo, cuando éste le amenaza, es entonces cuando al verse en peligro ante las ambiciones de otra nación, reacciona.
Una Cataluña independiente sería "un país marginado gobernado por mediocres fanáticos", nos dijo un desmesurado Premio Nobel de Literatura, peruano y español, que ahora se reaviva junto a una reina rosa y ni así suaviza su agria expresión. Un ex-ministro nos ve perdidos por las Galaxias siderales. Uno que se cree Dios, otrora popular presidente del gobierno, Felipe González, enumera pesadillas en que se baten Hitler, Mussolini, Stalin, Maduro, Pinochet elevado a los altares, Gas Natural, yates y su propio pasado a olvidar, y todos juntos componen el rostro de un catalán "secesionista" que se le atraganta inyectado en sangreen sus ojos de un odio visceral.
Y no sé yo si van muy desencaminados, están pasando cosas muy raras últimamente, que francamente me preocupan. Unas actitudes que no presagian nada bueno desde el punto de vista democrático. Sabemos, que cuando luchan dos nacionalismos enquistados y exacerbados, el más débil siempre sale perdiendo, y en este país - desgraciadamente - somos expertos en desapariciones y derrotas. Unas derrotas que incluso las celebramos.
Una Cataluña independiente sería "un país marginado gobernado por mediocres fanáticos", nos dijo un desmesurado Premio Nobel de Literatura, peruano y español, que ahora se reaviva junto a una reina rosa y ni así suaviza su agria expresión. Un ex-ministro nos ve perdidos por las Galaxias siderales. Uno que se cree Dios, otrora popular presidente del gobierno, Felipe González, enumera pesadillas en que se baten Hitler, Mussolini, Stalin, Maduro, Pinochet elevado a los altares, Gas Natural, yates y su propio pasado a olvidar, y todos juntos componen el rostro de un catalán "secesionista" que se le atraganta inyectado en sangreen sus ojos de un odio visceral.
Y no sé yo si van muy desencaminados, están pasando cosas muy raras últimamente, que francamente me preocupan. Unas actitudes que no presagian nada bueno desde el punto de vista democrático. Sabemos, que cuando luchan dos nacionalismos enquistados y exacerbados, el más débil siempre sale perdiendo, y en este país - desgraciadamente - somos expertos en desapariciones y derrotas. Unas derrotas que incluso las celebramos.
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