Me atrae la filosofía hindú cuyo propósito esencial es el de superar
el yo: todo lo que hago y todo lo que pienso es únicamente yo y
desgracias del yo.
Mientras actuamos tenemos una finalidad; una vez terminada, la
acción no tiene más realidad para nosotros que el fin que hemos
perseguido. Nada consistente había, pues, en todo eso, salvo el juego.
Pero hay quienes tienen conciencia de ese juego durante la acción
misma: viven la conclusión en las premisas, lo realizado en lo virtual,
minan lo serio por el hecho de existir.
La visión de la no–realidad, de la carencia universal, es el resultado
combinado de una sensación cotidiana y de un brusco temblor.
Todo es juego.: sin esta revelación fulminante, la sensación que uno
arrastra a lo largo de los días no tendría ese sello de evidencia que
necesitan las experiencias metafísicas para distinguirse de sus imitaciones:
los malestares. Pues todo malestar no es sino una experiencia
metafísica abortada.
EM.CIORAN - DE LA INCONVENIÈNCIA DE NACER

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