Un canto con aroma fúnebre surge de tanto en tanto del mar Báltico alemán, cerca de Wismar y Timmendorfer Strand. Pertenece a una ballena jorobada que, hace un mes, quedó varada por primera vez en la zona, que consiguió liberarse y repitió cautiverio y liberación varias veces más. Pero no ha podido escapar de su destino, ni las autoridades y asociaciones locales han podido hacer nada para salvarla. La ballena jorobada de 10 metros se prepara para una muerte inevitable entre lamentos, mientras Alemania la llora.
La ballena permanece ahora en una pequeña bahía en la isla de Poel, asistida por bomberos que la riegan con agua, en un intento desesperado por aliviarla, después de asumir que su rescate es imposible. De hecho, el fracaso del operativo se anunció en una emotiva rueda de prensa hace dos semanas por el ministro de Medio Ambiente del lander de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Till Backhaus. Los expertos congregados admitieron que la ballena ya no podría salvarse. Y pidieron al público que dejara al animal morir en paz. A ese mensaje siguieron amenazas y la indignación en las redes sociales, por lo que muchas personas consideran un “circo” en torno al animal moribundo. La revista Der Spiegel, citada por The Guardian, describió la escena como una reunión de “defensores de los derechos de los animales ofendidos, policías enfadados, autoridades impotentes y una ballena”.
Según el diagnóstico de los expertos, una de las razones de la rápida pérdida de salud del cetáceo está en una red de pesca que quedó atorada en su mandíbula, que le impide alimentarse correctamente. Así, debilitándola y desorientada, la ballena es incapaz de salir de un mar Báltico al que nunca debió haber llegado, por su insalubridad y poco calado. Los expertos asumen que el animal, de 10 metros, llegó hasta allí persiguiendo bancos de arenques. Mientras tanto, simpatizantes y activistas medioambientales sin la formación necesaria tratan, desesperadamente, de salvar a Timmy, como se ha llamado al animal, en contra del criterio de las autoridades. Tratan de guiarla hacia aguas profundas. Pero el animal carece ya de la fuerza necesaria para hacerlo.
Un millonario alemán, dice The Guardian, ha ofrecido un cheque en blanco por salvarla. “Si es posible viajar a la Luna, también debe ser posible salvar a una ballena”, ha dicho. Ahora, algunos abogan por aplicar la eutanasia al animal, para poner fin a su sufrimiento. Las autoridades lo descartan por la complejidad del procedimiento y los problemas que podría generar en el entorno. La naturaleza, dicen, debe seguir su camino. Con información de La Vanguardia.
