A propósito del viaje de Ratcliffe, os dejo una deliciosa anécdota cubana, de un espía de la CIA enviado por Nixon o por Reagan o por Clinton para saber lo que pasa en Cuba: "Señor Presidente, no hay desocupación, pero nadie trabaja. Nadie trabaja, pero según las estadísticas se cumplen todas las metas de producción. Se cumplen todas las metas de producción, pero no hay nada en las tiendas. No hay nada en las tiendas, pero todos comen. Todos comen, pero también todos se quejan constantemente de que no hay comida y de que no tienen ni desodorantes. La gente se queja constantemente, pero todos van a la Plaza de la Revolución a vitorear a Fidel. Señor Presidente, tenemos todos los datos y ninguna conclusión.
Que no haya paro en Cuba, tiene su lógica, para ir de Varadero a La Habana (en 2009) debía cogerse el autobús Via Azul, el recorrido de unos 100 kilómetros lo hace en dos horas largas, debido a que a mitad del viaje se detiene a merendar o almorzar según la hora del viaje. Para despachar los billetes se necesitan 3 personas, una que arranca el billete, otra que escribe el nombre del viajero, y una tercera (la encargada) que pone un sello. Si aplicamos esta norma a todos los ámbitos de la administración, se entiende que no haya paro en Cuba.
La situacion ha empeorado y mucho en Cuba. La sociedad cubana continúa enfrentando fuertes tensiones derivadas del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, una política vigente desde hace más de seis décadas y que, según organismos internacionales, afecta de manera estructural el desarrollo del país. El Gobierno cubano denuncia que las restricciones limitan el acceso a combustible, alimentos, tecnología, medicamentos y financiamiento internacional, generando un impacto directo en la vida cotidiana. Las dificultades para realizar transacciones bancarias y adquirir insumos básicos se traducen en apagones prolongados, escasez de productos esenciales y un deterioro general de los servicios públicos.
La población, por su parte, vive entre la inflación, la inestabilidad económica y la migración creciente, mientras intenta adaptarse a un escenario marcado por la falta de recursos y la presión externa. Expertos señalan que el bloqueo no solo afecta la economía, sino que también profundiza el malestar social y el desgaste emocional de los ciudadanos. A pesar de las denuncias reiteradas en foros internacionales, la política estadounidense se mantiene, y Cuba continúa lidiando con sus consecuencias en un contexto interno ya complejo.
Con todo esto, la última utopia del siglo pasado ha llegado a su fin. Vazquel Montalbán escribió a raiz de la visita del Papa a Cuba "Y Dios entró en la Habana". Años más tarde entraron en la Habana sus satánicas majestades, los Stones, y el jueves entró en la Habana el demonio. Cuba va de Guatemala a Guatepeor, esta sería mi conclusión.
