El informe deja claro que en la sociedad española predomina una visión instrumental del empleo. La mayoría (61%) lo concibe como un medio necesario y obligado para poder vivir, aunque hay una parte relevante que también le atribuye una dimensión de vocación profesional (21,3%) y otra de utilidad social (14,7%). La realización personal que supone el trabajo es minoritaria, seguramente porque muchas de las ocupaciones no son vocacionales, sino simplemente necesarias para poder subsistir.
En el momento de la jubilación se produce un dato interesante. Hasta 1.200.000 personas de entre 50 y 69 años estarían dispuestas a continuar trabajando más allá de los 65 si su capacidad física se lo permitiera. En el momento de colgar las botas y entrar en el terreno de la jubilación, sigue habiendo un número muy importante de ciudadanos que desean seguir sintiéndose útiles desarrollando algún tipo de trabajo. Y es que, querido Pepe, pese a las bromas, claro que el trabajo dignifica. Y no estaría de más que estuviera mejor valorado en España, para que mejorasen los bajos índices de productividad que existen en el país.
Trabajadores de una empresa agroalimentaria, foto: Mikel Muruzabal/Otras Fuentes - Jordi Juan Raja, la Vanguardia
