Americana gris sobre polo de líneas blaugranas, sin un papel delante, sala a rebosar. Stephen Fry ha hablado este sábado en el Hay Festival de Segovia durante casi una hora sobre mitos griegos, humanismo e inteligencia artificial, plasmando por qué a algunas personas solo cabe tildarlas de eruditos y por qué todo lo que han hecho -películas, libros, comedia, gestión cultural- son apenas caras de un enorme poliedro.
Como si fuera el oráculo, u Homero, Fry ha argumentado por qué la mitología griega explica casi todo lo que la humanidad necesita y por qué está hoy tan en boga. En parte, por la Odisea de Cristopher Nolan, estrenada el 17 de julio y que ha causado sensación en medio mundo, pero también por la irrupción abrumadora de la inteligencia artificial (IA), que ha comparado con el mito del titán Prometeo y su pugna con Zeus.
Después de modelar en barro a los humanos, y desafiando a Zeus, Prometeo entrega la llama a esos seres que pueblan la tierra. Esa herramienta que es energía y calor, que ahuyenta a las bestias y que crea el hogar en un sentido estricto; a su alrededor, nuestros ancestros crean el lenguaje, las historias y los lazos, y el fuego los hace tan poderosos como a los dioses. Con imaginación, conciencia y con capacidad para crear.
“Por suerte, en España se sigue considerando importante reunirse para comer”, ilustró. “El fuego fue sustituido por la pantalla de televisión como punto de encuentro y hoy estamos aislados por las pantallas, con un trozo de pizza”.
“Hace 15.000 años, al final de la comida los niños preguntaban por qué somos diferentes a otros animales, y lo somos porque hablamos y porque hacemos planes”, expuso.
Tras los griegos, y antes de acabar con un delicioso recitado de Camino a Itaca, de Konstantin Kavafis, Fry ha recorrido en un par de minutos la historia de la cultura, citando a Wagner, Beethoven y Mary Shelley, para recalar en ese otro monstruo aparecido hace cuatro o cinco años y que está permitiendo al humano crear personas “no sobre carbono sino sobre silicio”.
Un nuevo fuego está a punto de ser entregado, o está siendo entregado a los humanos. Se llama IA y no solo está siendo lanzado sobre gasolina, sino que hasta algunos de quienes contribuyeron a crearla y desarrollarla están alertando sobre los riesgos de que tome volumen y desencadene un napalm de efectos desconocidos. La IA es un nuevo fuego entregado a una humanidad ya saturada de gasolina emocional, política y económica. No quema bosques: quema certezas. No ilumina cavernas: ilumina zonas oscuras de nuestra prisa. La vanguardia.
Como el fuego original, puede cocinar o incendiar. Puede ampliar lo que sabemos o amplificar lo que tememos. El riesgo no es la chispa, si no dónde la encendemos: en sociedades cansadas, aceleradas, vulnerables a cualquier destello. Este nuevo fuego no es monstruo ni milagro. Es un umbral. Y dependerá de nosotros decidir si lo usamos para pensar mejor o para quemarnos más rápido. La pregunta sería, recordando A John Fitzgerald Kennedy: No te preguntes que puede hacer la IA por ti, sino qué puedes hacer tú para que este nuevo fuego no nos queme.

3 Comentarios
La fruta prohibida del árbol de la ciencia. Seréis como dioses decía la serpiente.
ResponderEliminarSalud.
Por eso no me gustan las manzanas, ni la de apple.
ResponderEliminarEra la "ciencia de conocer el bien y el mal". ¿Nos dice algo eso?
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