MUERTE DE UN INOCENTE

Ahmed Tommouhi 

- Más que la noticia de la liberación de Antonio Garcia Carbonell, lo que me ha impactado es enterarme que dos personas inocentes, Abderazad Mounib y Ahmed Tommouhi, habían ido a prisión al ser condenados por unos hechos que no habían cometido ellos, y si el liberado ayer debido a la revocación de la doctrina Parot. No entiendo como Tommouhi el único vivo de los dos, ya en libertad al haber cumplido su condena no ha recibido ninguna indemnización al demostrarse su inocencia. No entiendo tampoco la preocupación que ha generado la liberación de prisioneros etarras por haber aplicado mal la Doctrina Parot, y que Estrasburgo revocado. Se hizo mal y lo sabían. Es la manía de mezclar los tres poderes que ahora los hay explotado en la cara. Por estadísticas y más en la situación actual, los etarras liberados no deberian volver a delinquir, pero si se está liberando a violadores y pederastas que no se han rehabilitado ni piensan hacerlo, y eso si que tiene que preocuparnos. Los etarras solo debe preocuparnos por el daño que hace verlos en libertad y esperar tengan la decencia de no manifestar extemporáneamente esta libertad, ya que la mayoría no han mostrado arrepentimiento. 

En Nació Digital, explican el caso de los marroquíes, condenados injustamente, uno de ellos muerto y el otro que malvive sin recursos. 

"Vaya, la anulación de la doctrina Parot ha terminado cerrando, de paso,  un caso tristísimo. Ayer por la tarde salió de la prisión de Quatre Camins Antonio García Carbonell, autor de varias oleadas de violaciones salvajes en la década de los noventa. Él y un familiar, a quien no ha querido identificar nunca, asaltaban vehículos de madrugada donde hubiera parejas. les apaleaban, les robaban y violaban la chica. Las víctimas testimoniaban que se trataba de dos norteafricanos que hablaban castellano y, entre ellos, una lengua que identificaron como árabe. En realidad se trataba de dos españoles de etnia gitana, que utilizaban el caló. Uno de ellos era Antonio Garcia Carbonell. Pero la policía detuvo a dos marroquíes, uno de los cuales se parecía físicamente al agresor. Abderazad Mounib y Ahmed Tommouhi juraban que eran inocentes, pero las víctimas les reconocieron. No había pruebas físicas y el ADN tampoco coincidía, pero fueron condenados y encarcelados, aunque ese tipo de violaciones en serie continuaran durante bastante tiempo más. 
Once años después, Abderazad Mounib murió en prisión. Ahmed Tommouhi, supuesto cómplice, se quedó en ella quince años, hasta que cumplió la condena. No ha habido justicia para Abderazad Mounib, enterrado en Fez. No ha habido justicia para Ahmed Tommouhi, que malvive con graves secuelas psicológicas. No ha habido justicia para la sociedad, que libera un violador nunca arrepentido, que ni siquiera ha confesado el nombre de quien agredía, atracaba y violaba con él. Y, naturalmente, no ha habido justicia para las víctimas. Pero a quién le importa toda esa gente habiendo ETA? - Salvador Cot - naciódigital.cat"

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