DE LA INFORMACIÓN


Vaya por delante que soy de los que cree que cualquier tiempo pasado fue peor, y lo digo en el sentido de que a pesar de la edad pertenezco a los que no nos gusta nada enrocarnos en aquello de: cuando yo era joven, esto no pasaba, antes si que...la juventud de hoy en día, etc. Porque esto de la juventud de hoy en día – por ejemplo – ya se lo oía decir a mi abuelo.
Dicho esto, lo que si es cierto es que un servidor, el Franciscu como solía llamarme mi madre, como todos tiene una infancia y un pasado del que avergonzarse. Por lo tanto parece del todo lícito que hable del mío, y quiero hacerlo desde la comparación de los medios informativos de mi infancia i juventud con los actuales.

Cuando yo era pequeño y no tan pequeño, las noticias llegaban a través del “parte” de Radio Nacional de España, de la “Pirenaica” que era la exageración delante de la omisión de la primera, de radio “macuto” que era el boca oreja de lo que pasaba realmente y Radio Montecarlo para escuchar buen jazz. TVE y mas adelante TV2 estaban incluidas en la misma línea de desinformación, igual que el “NO-DO” que ya era propaganda pura y dura, obligatorio de proyectar en todos los cines. O sea que saturados, lo que podríamos decir saturados de información no íbamos. Aparte había una serie de periódicos, pero en la misma línea de los medios orales, unos mas que otros y en medio de esta pobreza informativa “La Codorniz” y algún que otro satírico.


Llega un momento en que el dictador que tota España combatía, se muere de viejo en la cama y nos colocan el rey y la pseudo democracia, y empiezan a florecer periódicos, televisiones, radios, todo muy “independiente”. A partir de aquí es cuando empieza a proliferar la saturación de información que con mas o menos dificultades, íbamos digiriendo, quizás porqué en aquellos momentos aún no habíamos perdido del todo la inocencia y nos creíamos aquello de la pluralidad y la honestidad informativa. La credulidad duró poco tiempo, en darse cuenta de que cada medio informaba no según lo que creía, sinó según quien le pagaba, y la duda ante cualquier información se hizo presente ya de manera constante.


Y cuando ya mas o menos habíamos vuelto a aprender a leer oír o interpretar las noticias entre líneas según que medio las difundía, aparecen los “blogs” y los 'confidenciales digitales': éramos pocos y nos parió la abuela, y esta idea que en principio era buena pues no dejaba de ser un territorio para que los sin voz, pudieran decir la suya, está siendo ocupado por los políticos de primera, segunda y tercera fila y por una serie de bitácoras sospechosamente afines a unos partidos determinados y ya estamos donde el principio: sobresaturación de desinformación y la sospecha permanente de quien dice y porqué lo dice y como da o analiza determinada noticia.

Luego apareció Facebook, y sobre todo twitter que es donde parece expresan sus opiniones e informan muchos polítcos. Todo ello sin ningún rigor ni contrastación de la información.

Mucho cuidado pues, todo está bajo sospecha, nada es del todo verdad y en consecuencia nada es del todo falso, y saber donde está la verdad cada vez es mas dificil. Quizás porque a menudo quisiéramos encontrar nuestra verdad, la que nos conviene y no la de los otros.
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