Estamos desbordados por un tropel de gente que, cuando fallece un poeta o un pintor, llegan a la casa al tiempo que el encargado de las pompas fúnebrea y olvidan que su unico deber es comportarse como si fueran mudos. Pero no hablemos de ellos. Son tan solo los ladrones de cadáveres de la literatura. El polvo se le da a uno, las cenizas a otro y el alma queda fuera de su alcance..... ÓSCAR WILDE
Marroc (XIII). L'ambigu art de vendre.
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Com sempre, esmorzem tots quatre al terrat del riad. Tot seguit, la Merche
i jo anem a comprar records, perquè d’aquí a unes hores, deixarem aquesta
ci...

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