Los que no vamos por la vida con GPS o lo tenemos en el móvil pero desconocemos cómo funciona, tenemos un problema cuando vamos a una ciudad grande o media, las placas que indican el nombre de la calle han desaparecido la mayoría en construirse edificios nuevos y nunca sabes en que calle estás.



No sería el caso de Mollet que tiene la calle de la carretera, que tiene su guasa, o calles con dos placas con nombres diferentes como en Arrecife, pero lo cierto es que para encontrar una calle tienes que acabar preguntando, lo cual no es fácil, dado que normalmente no encuentras a nadie que conozca la calle que estas buscando, o las indicaciones son tan vagas que no acabas de llegar a ella, salvo una ocasión que estando en Madrid, paré un taxi (Tasis se debe pronunciar y era mi primera vsita a la capital), subo, me siento y decidido le digo: a la calle Alcalá, 235.
El taxista se volvió y socarrón me dijo:
- Es su primera visita a la capital verdad?
- Sí, contesté.
Entonces el taxista me dijo sonriendo:
- Si baja usted del taxi cuya carrera no le voy a cobrar está exactamente delante del 235 de la calle de Alcalá.
El mundo de las placas de las calles es complejo, muy complejo: En Sabadell, los franquistas al terminar la guerra, cambiaron el nombre de la Ronda Zamenhoff por Ronda Alcazar de Toledo por qué pensaban que Zamenhoff era comunista, uséase, un puto rojo, y era el padre del esperanto, pero eso aquel grupo de fachas ignorantes lo ignoraba.