Si de algo hemos estado faltos los catalanes a pesar de ser bilingües a lo largo de nuestra historia, este es sin duda el dominio de las lenguas. Quizás la explicación pueda estar a haber tenido una lengua imperial demasiado cercana o quizás, más modernamente, al haber tenido unos planes educativos que, desde que existen, no han sabido incorporar los idiomas con naturalidad en nuestro imaginario. Peor lo tienen los españoles que en ello van unos cuantos pasos detrás nuestro, perjudicados sobre todo por hablar una lengua que usan más de 400 millones de personas en todo el mundo.

Pero también es cierto que en este país esta carencia ha dado y sigue dando de comer a mucha gente. La enseñanza del inglés, es en sí misma toda una industria pujante, y también lo son, aunque en mucha menor medida, el francés, el alemán y, últimamente el amazigh o el chino. Esto afecta sólo y en parte a la gente joven, es conocido el poco dominio de los idiomas por parte de los adultos y no digo ya de nuestros políticos, no los de aquí, tanto Pujol, como Mas o Puigdemont hablan varios idiomas, pero los políticos y en general los empresarios españoles tienen esta asignatura pendiente. Mariano Rajoy, Zapatero o el fallecido Emilio Botin serian un claro ejemplo.

Por eso supongo que los que se aprovechan de esta carencia de los españoles con los idiomas, no les habrá hecho ninguna gracia el anuncio de la empresa americana Weverly Labs. 
Estos laboratorios han anunciado el lanzamiento este verano de un dispositivo (un pinganillo como en Star Trek) que por unos 200 euros es capaz de traducir en microsegundos es decir, en tiempo real- una conversación en cualquier idioma, según explican varios medios. De momento, el dispositivo funcionará en inglés, francés, italiano, alemán y español. En el futuro la compañía quiere ampliar lenguas, si bien habrá que pagar un plus al margen del dispositivo, lo cual quiere decir que también en esto a los catalanes si tenemos suerte podremos disfrutarlo, pero para variar pagando.

Sin duda se trata de una noticia muy mala para las academias de idiomas, para que un dispositivo así condenará al paro a miles de personas, que no es ninguna tontería. Pero estaba claro que tarde o temprano esto llegaría. Y para verle algún aspecto positivo, piensen vuesas mercedes en que ya nunca más los presidentes del gobierno español harán el ridículo por el mundo, al menos por la cosa del idioma, el otro, desgraciadamente es inevitable.
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Francesc Puigcarbó

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