ANTES DE: TRUMP ES EL ESPEJO


«Donald Trump es el espejo en el que no nos queremos mirar»,

Los auto-denominados liberales en todo el país han estado en estado de shock e incredulidad por la candidatura presidencial de Donald Trump. «¡Oh, Dios mío! ¿Viste lo que dijo? ¿Cómo puede estar en la pelea por ser presidente?
El problema es que la última pregunta es a menudo retórica. Muy poco esfuerzo, si es que alguno, se hace tratando de entender cómo tal!@$#%^& ganó realmente la nominación republicana. Pero la verdad es que hay algo podrido en el centro de Estados Unidos, y Donald Trump inconscientemente está tratando de obligarnos a mirarlo. Donald Trump es el espejo en el que no nos queremos mirar.

Donald Trump nos refleja un sistema capitalista depredador que es horriblemente equívoco. - Sí, hay un pequeño trozo de Donald Trump dentro de todos nosotros. Es la parte de nosotros mismos que detestamos y, por lo tanto, queremos reprender y de la que nos queremos distanciar. Muchos quieren esconderse tras de un nuevo lenguaje de corrección política. No queremos entender cómo Donald Trump se elevó a tal altura porque la razón nos aterra. Lo que más nos asusta es lo mucho que realmente compartimos en común con él.

Donald Trump es producto de un sistema capitalista depredador que es horriblemente equívoco. Sí, Donald Trump es misógino, pero miren la manera en que los negocios de todo tipo utilizan a mujeres semidesnudas para vender productos y servicios. Sí, a Donald Trump no le importan nada más que los intereses estadounidenses, pero tampoco lo hace ningún estadounidense que perdona al gobierno por gastar trillones de dólares exportando guerra el caos al resto del mundo. Sí, a Donald Trump no le importa el cambio climático, pero tampoco a nuestro sistema económico que sólo permite a la gente satisfacer sus necesidades a través de productos insostenibles como la carne de fábricas de crianza y Walmart. Sí, Donald Trump es un egomaníaco que sólo se preocupa de sí mismo, pero así también cualquier estadounidense que cree en la idea del excepcionalismo estadounidense, que los estadounidenses son de alguna manera más especiales que el resto del mundo.

No estoy tratando de insultar a nadie ni culpar a nadie por ser así. La verdad es para funcionar bien en este sistema capitalista depredador que es horriblemente equívoco, uno debe desarrollar, o por lo menos tolerar, muchas de estas opiniones. ¿Denuncias cada comentario misógino en tu trabajo? Denunciar a tu jefe por sus comentarios misóginos puede costarte el trabajo. ¿Haces el intento de entender las necesidades y preocupaciones de nuestros llamados «enemigos»? Probablemente no porque hacerlo podría hacer que otros te etiqueten como un «simpatizante del terrorismo». ¿Estás haciendo los cambios de estilo de vida necesarios y/o sacrificios requeridos para reducir tu huella de carbono, dejando de lado esas vacaciones en Hawai para evitar emisiones de carbono? Una cosa es creer en el cambio climático y otra muy distinta averiguar qué puedes hacer al respecto.

El sistema nos obliga a comportarnos de esta manera - Pero realmente no es culpa nuestra. Este sistema capitalista depredador que es horriblemente equívoco requiere que sus participantes actúen en cierto grado como depredadores, o al menos impongan prácticas inhumanas. Imagina que trabajas en una tienda de sandwichs. Vendes cientos de sandwichs todos los días y entonces un hombre sin hogar y con hambre entra en la tienda y te pregunta si hay de alguna manera le puedes hacer un sandwich, sabiendo que no tiene dinero. Ahí estás parado en una tienda rodeado por una gran cantidad de sandwichs, tantos que cada semana tienes que tirar una buena porción de comida que no fue vendida, teniendo una alta probabilidad de perder tu trabajo si le das al hombre hambriento un sandwich.

En todo ámbito de nuestro ser se siente antinatural negar el acceso a la comida a alguien que lo necesite, o negar el acceso a la medicina a aquellos que no pueden pagarla, esencialmente diciéndole a la gente que no merece vivir a menos que pueda jugar un papel en nuestra economía centrándose casi exclusivamente en vender un producto. Cualquier persona que trabaje en la intersección de la Calle Capitalismo y la Avenida de la Gente tiene que enfrentarse a todos los días este sentimiento. Algunos de nosotros crecemos con la piel gruesa y creamos narraciones que justifican esta negación sistémica de necesidades físicas y emocionales, mientras que otros deben encontrar algún otro tipo de mecanismo de defensa, que fácilmente puede convertirse en una adicción al alcohol, drogas, a comprar o a cualquier otra cosa que pueda hacer que nuestras mentes evadan este sentimiento.

Si Donald Trump es el espejo, entonces Hillary Clinton es la máscara - 
Donald Trump es un espejo de estos valores, el que nos refleja la versión extrema de este sistema capitalista depredador que es horriblemente equívoco, dándonos la oportunidad de mirar profundamente dentro de sus raíces. Pero si Donald Trump es el espejo en el que no nos queremos mirar, entonces Hillary Clinton nos ofrece la máscara que nos ponemos para evitar ver nuestro reflejo. Ella nos dice que ya somos grandes, repitiendo viejos mantras agotados del excepcionalismo estadounidense, que ayudan a la mayoría de la gente a sentirse más poderosa y pasar por alto las atrocidades cotidianas cometidas tanto en casa como en el extranjero en nuestro nombre.

Clinton nos dice que no hay necesidad de mirar en ese espejo, que no hay nada malo con nuestro sistema económico y que el problema es el resultado de malos personajes como Donald Trump. Nada más lejos de la verdad. Durante décadas, la política estadounidense ha operado en su propio ámbito con un conjunto de lógicas y procedimientos completamente distintos que el resto del mundo. Esto se debe a que un sistema capitalista depredador que es horriblemente equívoco requiere un conjunto de lógicas diferentes para mantenerlo. Acciones nacidas del sentido común, como el uso del principio de protección tanto en el sector público como en el privado, se descartan como políticamente imposibles porque desafían los intereses monetarios de una clase capitalista. Esta clase de multimillonarios se han vuelto extraordinariamente competentes en usar su riqueza para comprometer al gobierno a mantener su poder y acceso sin igual a todo lo que el mundo tiene para ofrecer. Prácticas como los subsidios agrícolas, la militarización, el espionaje a los ciudadanos, la prisión por delitos no violentos como el uso de drogas, el armado de grupos rebeldes, el apoyo a regímenes opresivos: todas estas acciones desafían el sentido común si nuestro objetivo es promover la paz y la prosperidad como la narrativa de Clinton nos dice será considerado no sólo necesario, sino lógico en el ámbito de la política estadounidense.

¿Dónde está la verdad? - Más que nunca, tanto los liberales como los conservadores saben que su gobierno ha sido comprado por las corporaciones y la élite que esencialmente legalizó la corrupción y manipuló toda la economía para favorecer a una pequeña minoría. La gente está empezando a despertar ante la creciente brecha entre lo que los políticos dicen que van a apoyar y lo que realmente apoyan. Como dijo Hillary Clinton en un e-mail recientemente publicado por WikiLeaks: «Necesitas tener una posición pública y una posición privada en cada tema», esencialmente diciendo que ella lleva una máscara cuando habla con la gente y una máscara distinta cuando habla a los intereses comerciales que financian su campaña. Dejemos que la verdad sea condenada.

Los estadounidenses quieren pensar que son los buenos. ¿Pero lo somos? Nos gusta esta narrativa de ser los buenos. Pero si realmente miramos qué papel desempeñamos en el mundo, ¿somos más como Luke Skywalker y los rebeldes o como Darth Vader y el imperio del mal? Durante mucho tiempo, los líderes políticos estadounidenses nos han estado diciendo que «somos los tipos buenos», que «defendemos la libertad y la democracia en todo el mundo», que «nos enfrentamos a la injusticia». Pero los valores del sistema capitalista depredador que es horriblemente equívoco son la antítesis de estos ideales y Donald Trump nos está haciendo un favor a todos nosotros al mostrarnos nuestro propio reflejo. Si nos resistimos al deseo de ponernos esa máscara y en lugar de eso nos permitimos mirarnos en el espejo y ver nuestro sistema económico como lo que realmente es –una estrella de la muerte planetaria que se empeña en convertir todo el mundo natural en una gigantesca pila de dinero– tal vez tengamos una pequeña oportunidad de realinear nuestros valores con nuestras acciones y crear un nuevo tipo de economía que permita una oportunidad para la paz y la prosperidad de todos los seres en el mundo.

de Chris Agnos en chrisagnos.com
Traducción: Juan Carlos Villavicencio
del blog: DESCONTEXTO.

No hay comentarios

dejad vuestro comentario: