UNA GRAN IDEA

El artículo de Quim Monzó en la Vanguardia de hoy, no tiene desperdicio, por que habla de una gran idea, y realmente lo es. La Corporación Noruega de Medios Audiovisuales (NRK, por sus siglas originales) es la compañía pública de radio y televisión de aquel país. Tiene varios canales de televisión y de radio de alcance nacional, además de muchos otros regionales. Ahora que Noruega es el primer país que abandona la radio analógica para emitirlo todo en digital, la NRK será la primera en dar el salto por completo.

La noticia, ahora, es que en uno de sus blogs ( NRKbeta, básicamente para tecnólogos) ha introducido una novedad sorprendente, al menos para mí. Me la hizo conocer ayer un señor que se llama Enric Folch. Todos los que quieren escribir un comentario tienen que pasar previamente una prueba para verificar que antes de opinar se han leído el artículo. Como sabe todo aquel que se mueve por los medios digitales, hay mucha gente con una falta de comprensión lectora que ríete tú del informe PISA. Ponen en boca de quien ha escrito el artículo cosas que no ha dicho y sacan sus propias conclusiones, que no se basan en ninguna afirmación escrita. Otros, sobre todo en ar­tículos sobre política, ni siquiera se toman la molestia de leer la pieza: cargan el fusil y empiezan a disparar a diestro y siniestro. Si consideran que el autor del artículo es de derechas, los hiperactivados de izquierdas dicen ascos sin más dilación. Si consideran que es de izquierdas, los hiperactivados de derechas hacen exactamente lo mismo. Pasa también con la disputa entre unionistas y secesionistas, que a menudo se reduce a unos cuantos “¡Puta Cataluña!” que los otros contestan con un “¡Puta España!” aliñados en ambos casos con insultos.

Ahora, antes de colgar un comentario, los lectores de NRKbeta deben contestar tres preguntas sobre el artículo en cuestión, para demostrar que lo han leído. Viene a ser como un captcha, ese test que a veces encuentras en una web, con letras deformadas que tienes que responder con letras claramente tecleadas para demostrar que eres un ser más o menos humano y no un robot. Los de NRKbeta dicen que el tiempo extra que necesitan los lectores para contestar las preguntas les permite pensar mejor el comentario que colgarán, y el tono con que tienen que escribirlo. El editor, Marius Arnesen, dice: “Si la gente se pasa quince segundos, quizás esos quince segundos harán que cuando comente no hable por hablar”. Y añade que, como hemos dicho antes, sus lectores son tecnólogos, “pero cuando nos ponen en la página de entrada nos encontramos con mucha gente que no tiene tanta soltura en comportarse con sensatez en internet”.

No sé si algún otro medio digital del mundo usa también ese método. Yo no había oído nunca hablar de él. La falta de comprensión lectora y la afición a denigrar sin razonar no son cosa de esta época digital. Cuando la única vía de comunicación entre el lector y el diario eran las cartas al director pasaba lo mismo. La diferencia, ahora, es que el resentimiento y la mala leche se han multiplicado por millones. Estoy convencido de que la inmensa mayoría –de los de antes y de los de ahora– no superaría la prueba de las tres preguntas que plantea ese medio noruego. ¡Por favor, importémosla!

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