Hoy por hoy, las nuevas tecnologías son portadoras de un cierto tipo de accidente, y un accidente que ya no es local o está puntualmente situado, como el atentado del 11-S, sino un accidente general, un accidente que afecta a la totalidad del mundo. Cuando se nos dice que la red de Internet es de ámbito mundial, es claramente evidente. Pero el accidente de Internet, o el accidente de otras tecnologías de la misma naturaleza, es también la aparición de un accidente total, por no decir integral. Sin embargo, esta situación no admite comparación. Todavía no lo hemos conocido nunca, aparte tal vez del crack bursátil, un accidente que afecte a todo el mundo al mismo tiempo. El de internet pronto llegará, en 2023 dicen los expertos, de hecho ya se han dado algunos avisos. La solución pasa por racionar el consumo de Internet, asignando un límite de datos mensual a cada conexión, o cobrar por el exceso de consumo, en el caso Internet podría convertirse en un privilegio de las personas con más capacidad adquisitiva. De los ricos, vaya ...
Pero hay otra alarma aún más urgente. Los cables de fibra óptica por los que circula la información hasta las casas y las empresas están empezando a llenarse. Cada vez se requieren más datos a mayor velocidad, y estos valores tienen un límite. Según Andrew Lord, experto de la operadora BT, los cables de fibra óptica llegarán su máxima capacidad en el año 2023. A partir de entonces, para mantener la demanda abría añadir más cables adicionales a cada conexión, pero esto obligaría a modificar toda la infraestructura de Internet, y los usuarios debería pagar el coste extra de usar más de un cable, lo que conllevaría un aumento en las tarifas de Internet de al menos el 25 o el 30%. Por si fuera poco, el consumo de energía se duplicaría, acelerando el colapso energético del que habla al principio del escrito.
Pero hay otra alarma aún más urgente. Los cables de fibra óptica por los que circula la información hasta las casas y las empresas están empezando a llenarse. Cada vez se requieren más datos a mayor velocidad, y estos valores tienen un límite. Según Andrew Lord, experto de la operadora BT, los cables de fibra óptica llegarán su máxima capacidad en el año 2023. A partir de entonces, para mantener la demanda abría añadir más cables adicionales a cada conexión, pero esto obligaría a modificar toda la infraestructura de Internet, y los usuarios debería pagar el coste extra de usar más de un cable, lo que conllevaría un aumento en las tarifas de Internet de al menos el 25 o el 30%. Por si fuera poco, el consumo de energía se duplicaría, acelerando el colapso energético del que habla al principio del escrito.

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