Hay actos terroristas que cuesta mucho olvidar, y más aún perdonar, uno de ellos es el asesinato de Ernest Lluch. Lluch era una puerta abierta al diálogo, y lo sabían los de Eta, por eso lo mataron. Los actos anunciando su definitiva disolución no son más que un paripé, teatro del malo, ni en el ultimo momento tuvieron la dignidad y la decencia necesarias que habrían tenido que tener. Y en el otro lado, una vez más el error, la intransigencia, no han entendido que no han vencido, nunca hay vencedores en conflictos como este, todos son perdedores. Habría que recordar aunque con bastante desproporción, víctimas ha habido en los dos bandos. Explicaba su hija Eulalia, que en acabar el acto del vídeo en la plaza de Constitución de Donosti en 1999, se le acercaron varios abertzales y le dijeron: No te matamos porque hay tregua, pero estás en la lista..., y de hecho lo estaba. 'Gritad más, mientras gritáis no matàis', les decía. Hoy se cumplen 20 años de su asesinato.
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