“Cuando los ordenadores tomen el control, puede que no lo recuperemos. Sobreviviremos según su capricho”. ¿Qué piensas cuando lees esta frase de Marvin Minsky, padre de la inteligencia artificial? ¿Te produce cierta inquietud? Esa sensación está justificada, pero según la teoría del valle inquietante, puede estar justificada psicológicamente.
El mundo actual se desarrolla a una enorme velocidad. Cualquier smartphone que llevamos hoy en el bolsillo es más potente que los ordenadores que llevaron al hombre a la Luna. Como es evidente, todo esto crea avances importantes, pero también despierta ciertos recelos. Y es que la velocidad a la que avanza la tecnología es muy grande.
Las nuevas tecnologías nos permiten acciones con las que hace años no podíamos ni soñar. De hecho, ya hay robots y seres animados totalmente artificiales que tienen apariencias realmente humanas. Si este tipo de ‘seres’ te producen cierto recelo, no es extraño, es una sensación que explica la teoría del valle inquietante.
La teoría del valle inquietante, es una hipótesis propuesta en 1970 por el japonés Masahiro Mori. Según este experto en robótica, conforme más rasgos y comportamientos antropomórficos damos a los robots, mayor es nuestra empatía con ellos. Tendemos a reaccionar mejor ante máquinas que tienen ojos o boca, aunque no sean elementos necesarios para que desempeñen sus funciones.
Pero esa relación no es lineal. Mori teorizó que llega un momento en el que la respuesta emocional se vuelve negativa, a medida que el ser artificial parece cada vez más humano. Si representamos el fenómeno en una gráfica veríamos que se da un valle en el que los robots nos producen una sensación inquietante antes de que su parecido con nosotros resulte tan alto que la respuesta emocional vuelva a ser positiva.
El fenómeno ha sido estudiado en primates, con resultados similares. En 2009, la Universidad de Princeton mostró a un grupo de monos fotografías de otros monos e imágenes tridimensionales generadas por ordenador con diferentes grados de realismo. La respuesta emocional fue similar a la que generamos las personas. Hiroshi Ishiguro llevo a la pràctica la idea al crear un robot igual a el, en el hombre duplicado.

2 Comentarios
El futuro da miedo.
ResponderEliminarSaludos.
Un futuro que ya es casi presente, y diseñado en Barcelona.
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