EL DIECIOCHO BRUMARIO DE LUIS BONAPARTE

Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa. 


Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidos por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando estos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal. 

El trabajo de Marx El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, escrito basándose en el análisis concreto de los sucesos revolucionarios de Francia entre 1848 y 1851, es una de las obras más importantes del marxismo. Es de excepcional importancia la conclusión que hace Marx en el problema de la actitud del proletariado ante el Estado burgués. “Todas las revoluciones han perfeccionado esta máquina —dice—, en lugar de romperla”.

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