Según han explicado diversas fuentes a elDiario.es, el dispositivo consistió en que los agentes de seguridad informaran a las personas que pernoctan en el Aeropuerto de que no podían estar allí y que debían buscar otro sitio para dormir. El Ayuntamiento de El Prat tiene contabilizadas unas 200 personas que usan el edificio para pasar la noche de manera recurrente, pero según han explicado personas conocedoras del desarrollo del dispositivo a elDiario.es, se desalojó a menos de 50.
El hecho de que se publicara la intención de realizar este operativo en medios -la información fue avanzada por Nació Digital y el Diari Ara algunas horas antes de su inicio- pudo hacer que muchas personas sin hogar no fueran a dormir al Aeropuerto la noche del martes, según apuntan entidades consultadas.
Fuentes conocedoras del desarrollo del dispositivo explican a elDiario.es que no se detectó ninguna necesidad de reubicación porque la mayoría de personas a las que se pidió que abandonaran el Aeropuerto volvieron a entrar poco después y acabaron pasando la noche allí igualmente.
Según las informaciones iniciales, estaba previsto que el dispositivo se repitiera la noche de este miércoles, pero ninguno de los consistorios ha recibido confirmación de ello ni se han movilizado todavía los equipos de agentes sociales.
La pregunta que uno se hace es,¿se puede expulsar a alguien de un aeropuerto?. El Aeropuerto Josep Tarradellas es un lugar que se usa recurrentemente y desde hace bastantes años como lugar “seguro” para pasar la noche, tal y como explican desde Arrels, entidad de atención a personas sin hogar. “Es un espacio protegido por personal de seguridad y agentes de policía, actúa como refugio climático y está cerrado, cosa que hace que mujeres y personas mayores se sientan más a salvo”, explica Beatriz Fernández, presidenta de Arrels.
Ahora bien, a pesar de ser una realidad conocida desde hace años, la atención a estas personas es un “embrollo”, ya que las competencias están divididas entre el Estado, la Generalitat, los ayuntamientos de las dos ciudades que acogen la infraestructura y Aena, la empresa pública que la gestiona. Por ello, hace años se creó un convenio, liderado por la Generalitat de Catalunya, que establecía las competencias y el marco de acción de los Servicios Sociales tanto del Govern como de los consistorios de El Prat y Barcelona. Fruto de este acuerdo, se realizaban visitas y atención periódicas al centenar largo de personas que duermen en el Aeropuerto.
Me pregunto donde están los que criticaban a Jesus Gil y Gil por expulsar a los mendigos de Marbella, y todo porque vienen los ejecutivos del Mobile World Congress, lo que no deja de ser una hipocresia para que la gente digital se reúna analógicamente a hablar de sus progresos. El Mobile World Congress fue suspendido hace 5 años, de hecho fue la primera víctima de la pandemia de la Covid, pero cuando volvió los durmientes del aeropuerto aún seguian allí.
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