Fuera de la música, todo, incluso la soledad y el éxtasis, es mentira. Ella es justamente ambas pero mejoradas. Solo la música puede crear una complicidad inquebrantable entre dos seres. Una pasión se degrada como todo lo que participa de la vida; mientras que la música pertenece a un orden superior a la vida y, por supuesto, a la muerte, decía Cioran.
Y esta mañana he visto y escuchado posiblemente el mejor concierto de Fin de Año de Viena, con un sublime y delicado Danubio Azul, bajo la batuta de un fantástico director franco-canadiense: Yannick Nézet-Séguin.
No soy entendido en la materia, pero me atrevería a afirmar que el de este año ha sido uno de los mejores conciertos de la historia, sino el mejor, y mira que los he visto todos desde 1970.
(El Danubio Azul, se puede ver y escuchar a partir de las 2 horas y 18 minutos)

Todo un clásico para amansar los cuerpos y los espíritus tras los excesos de la noche anterior. Va muy bien para la resaca.
ResponderEliminarSalud.
Pues sí, el Concierto y los saltos de Garmisch-Partenkirchen, son un clásico tradicional.
ResponderEliminarSaludos.