Si como nos dice Cioran, las ideas son todas neutras en sí mismas, mejor no demos la culpa a las ideas de los disparates que cometen los hombres al aplicarlas estos a su antojo y para su propia conveniencia, y criminalicémosles, pues, a ellos, por su uso torpe e inadecuado con que las llevan a cabo, e intentemos preservar la esencia y la pureza de estas ideas (no importa cuáles sean) pues es posible que alguna vez, si llegamos a ser seres civilizados, nos hagan falta. 
Las ideas, como la vida, deberían llevar incorporado un manual de instrucciones de uso y disfrute, bien explicado, para no dar lugar a confusiones ni malentendidos.