Preguntaba y me preguntaba a mí mismo hace unos días por qué, cuando sube el precio del barril de Brent, la gasolina aumenta de precio inmediatamente y cuando baja el precio de este barril, tarda mucho en bajar, si es que acaba bajando. En este artículo de Luis Federico Florio en La Vanguardia se da cumplida y detallada respuesta a mi pregunta.

La crisis de Oriente Medio vuelve a dejar en los surtidores una subida inmediata de los precios de los carburantes. En apenas un par de semanas, el diésel ha repuntado un 20% y la gasolina un 10%, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Una vez más, sale a relucir la expresión de “subir como un cohete y bajar como una pluma”, en referencia a que la escalada es súbita cuando sube el petróleo y la caída, cuando la situación se atempera, es muy lenta. ¿Por qué se produce esto?

Subidas como un cohete: ¿qué factores entran en juego? - El factor principal para subir precios es el incremento de la materia prima. Con el cierre del estrecho de Ormuz —clave en el flujo de crudo global— y la escalada del conflicto a nivel regional, el precio del petróleo, la base, se ha disparado. Desde finales de febrero, con los primeros ataques de EE.UU. e Israel a Irán, el oro negro ha escalado más del 40% y este lunes se mueve por encima de los 100 dólares, tras tocar por momentos los 120 dólares.

Según datos de la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE), el coste al por mayor supone un 42% del precio en la gasolina y un 50% en el gasóleo. “La subida tiene justificación. Si te suben los costes, lo tienes que repercutir, como en cualquier mercado”, expone Albert Banal, profesor de Economía de la UPF especialista en mercados energéticos. Lo que observa en este sector es que “existe un efecto de coordinación en la subida”, que arranca incluso antes de que el petróleo suba para anticiparse a problemas de oferta. Por ejemplo, la gasolina ha subido desde el 15 de febrero, casi dos semanas antes de los primeros ataques, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica. 

A inicios de esta semana, la gasolina acumula una subida del 10% desde el inicio de la crisis, hasta los 1,628 euros el litro, mientras que el diésel ha subido más, un 20%, y es más caro: 1,717 euros el litro de media, según los datos más actualizados del Ministerio para la Transición Ecológica.

La operativa de las estaciones de servicio tiene su impacto. Al tener que aprovisionarse de combustible continuamente, “el precio final no lo tienes que fijar según lo que te haya costado a ti antes, sino con lo que te costaría hoy”, comenta Banal. Por ejemplo, si han comprado el litro de gasolina que distribuyen a 1 euro, y en el mercado mayorista el mismo producto ya se mueve en 1,50 euros, tienen que adaptarlo a ese último precio porque si no les resultaría imposible proveerse a los mismos niveles.

¿Por qué sube más el diésel que la gasolina? - Otro de los puntos clave en esta crisis es que las subidas están siendo mucho más pronunciadas en el diésel que en la gasolina. Para explicarlo, hay que tener en cuenta el juego de la oferta y la demanda. 

Del lado de la oferta, Europa es deficitaria en diésel, al refinar menos del que consume. De esta manera, necesita importar, quedando más expuesta al mercado internacional. Del lado de la demanda, el diésel tiene una alta demanda en industria y maquinaria, transporte y logística o agricultura. Si el precio sube, la gente sigue consumiendo: el camionero seguirá repostando, igual que el campesino o una fábrica seguirá demandando el producto. Esto supone que la demanda de diésel es menos elástica, se adapta menos a la subida de precios, como sí se podría ver a nivel de usuarios, que podrían optar por dejar de ir en coche y coger el transporte público como alternativa. Los operadores son conscientes de ellos y pueden subir más los precios sin repercusiones, expone Banal. 

“En situaciones de tensión geopolítica, el mercado suele penalizar antes al diésel porque es el combustible más crítico para el funcionamiento de la economía real: transporte pesado, logística, agricultura, maquinaria industrial... Sube más que la gasolina porque es el más expuesto a cualquier tensión en el comercio internacional de energía”, plantea Manel Montero, director general de Grupo Moure, propietario de las gasolineras low cost Autonetoil. Además, el diésel no depende solo del precio del petróleo, sino también “de la disponibilidad de destilados medios en el mercado global”.

¿Por qué luego los precios bajan como una pluma? - La gran polémica surge cuando los precios del mercado petrolero empiezan a bajar con la menor tensión, algo que por ahora no se está viendo con la crisis de Irán. Los consumidores notan cómo el traslado a los surtidores es mucho más lento del ritmo al que se dieron las subidas.

Banal atribuye la asimetría, la caída a menor ritmo, a factores de competencia. “Una de las razones es el poder de mercado de las distribuidoras: si hay pocos operadores, pueden influir en los precios. En un mercado competitivo, el precio en el surtidor tendría que bajar cuando el coste baja, pero no tienen prisa en hacerlo”, repasa. “Si el mercado funcionase bien, no debería pasar, pero los precios bajan menos y con más retraso”, incide.

El profesor plantea que las bajadas son más conservadoras por si la crisis de precios resurge. “Podría darse que no bajasen tanto los precios por si volviese a empezar la guerra”.

¿Hasta cuándo durarán las subidas? - Es la gran pregunta. Por ahora, el conflicto se extiende y el precio del petróleo sigue al alza, con surtidores que ya marcan precios superiores a los 2 euros por litro en algunas estaciones de servicio, según un análisis de Facua. 

Todos los analistas apuntan que la duración del conflicto determinará el precio del petróleo, lo que luego irá trasladándose a los surtidores. Sin visos de que la situación se calme, un petróleo algo por encima de los 100 dólares indica que se va dando por hecho que el conflicto se extenderá varias semanas. 

Pese a las subidas, “seguimos esperando una resolución en las próximas 3-5 semanas”, señalan los analistas de Swisscanto. “Todas las partes implicadas, así como las regiones altamente dependientes de la energía, como Europa y Asia, tienen fuertes incentivos para desescalar la situación”, advierten. Luis Federico Florio