En ese tablero aparece Melos, una isla pequeña con lazos con Esparta, que intenta lo que algunas veces se intenta en política internacional: ser neutral. Atenas no lo tolera, y no porque la isla sea decisiva militarmente, sino porque la neutralidad, en un imperio, se interpreta como mal ejemplo: otros también querrán hacerlo. Además, un imperio no puede decrecer ni detener su avance, dice el historiador.
Tucídides, que fue también general ateniense en esa guerra, escribe entonces el llamado Diálogo de los melios: “De lo que es justo, solo se habla entre iguales en poder, pero los fuertes hacen lo que pueden y los débiles lo tienen que aceptar”. Menudo baño de realpolitik… La ley del más fuerte. Melos no cedió y Atenas arrasó la isla.
¡Pero si ya lo dijo Tucídides, antes que Aznar, hace casi 2.500 años! Si pueden hacerlo, lo que sea, lo harán.
Recuerda Robert Kaplan en su libro La política de los guerreros que el general George C. Marshall –el del plan– ya avisó de la necesidad de leer a Tucídides para afrontar el futuro: “Dudo seriamente que nadie pueda analizar correctamente los problemas internacionales fundamentales si no conoce el periodo de la guerra del Peloponeso y la caída de Atenas”.
Cambiemos las túnicas por trajes y las trirremes por misiles, el mecanismo es el mismo: Putin, en Ucrania, elevando a condición de paz la cesión de territorio. Y Trump, con los aranceles o Groenlandia, reabriendo la vieja forma de actuar de los imperios. ¿Y aún nos preguntamos qué harán? ¡Pero si ya lo dijo Tucídides hace casi 2.500 años! Si pueden hacerlo, lo que sea, lo harán. Algunos afirman que estamos en una nueva era, ¡para nada! Hemos vuelto a la de siempre. Emilio del Río.

Comentarios
Publicar un comentario