CUBA: EL DESASTRE DEL 98
“Por la presente se declara que existe un estado de guerra y que ha existido desde el 21 de abril de 1898, incluido dicho día, entre los Estados Unidos de América y el Reino de España”. Así rezaba el decreto que firmó el 25 de abril de 1898 el presidente William McKinley para declarar formalmente, con efecto retroactivo, la guerra a España.
Cinco días antes, el Congreso había aprobado la concesión a todos los efectos al mandatario para iniciar las operaciones armadas necesarias contra España en Cuba, apelando tanto a la salvaguarda de la tradición cristiana, que los españoles habrían vulnerado con su crueldad contra los mambises cubanos, como a la libertad del pueblo cubano y, especialmente, al hundimiento del acorazado estadounidense Maine en el puerto de La Habana, con 266 muertos.
Como ya apuntaron entonces los primeros informes oficiales, tanto estadounidenses como españoles, la explosión que hundió el buque de guerra, desplegado en la isla para defender los intereses del país amenazados por el conflicto entre la Corona y las milicias rebeldes, pudo deberse a un accidente. La combustión de carbón bituminoso junto a una santabárbara habría sido el detonante de la gran explosión que hundió el barco, y no una mina española. Así lo han señalado también investigaciones más recientes.
Sin embargo, la prensa estadounidense dio por cierto el ataque, con Washington como “fuente conocedora”, y lo difundió con grandes titulares. Y lo hizo antes de cualquier información oficial, generando el estado de ánimo necesario para que la declaración de guerra fuese prácticamente obligada. Aunque en aquel entonces España, más que una amenaza, supusiese una buena oportunidad dado su desgaste durante años de guerra y una manifiesta inferioridad naval.
El rotativo neoyorkino 'The World', del magnate Joseph Pulitzer, daba por hecho que una bomba o un torpedo había hecho estallar el 'Maine'
La guerra entre España y Estados Unidos, de hecho, duró apenas cuatro meses, aun extendiéndose a Filipinas. Las humillantes derrotas navales españolas en Santiago de Cuba y Cavite obligaron a Madrid a claudicar y renunciar a todos sus dominios de ultramar. Bajo la tutela de Washington, Cuba, Puerto Rico y Filipinas dejaron de ser soberanía española en el Tratado de París, firmado en 10 de diciembre de 1898. Como Guam, desde entonces bajo la soberanía de Estados Unidos.
Ofrecemos, íntegra, esa Resolución Conjunta del Congreso de Estados Unidos del 20 de abril de 1898 que abrió la intervención militar de Washington en la Guerra de Cuba y sentenció los últimos vestigios del Imperio Español. Desde Madrid, a la Reina Regente María Cristina no le quedó más que firmar tres días después un real decreto que reconocía el estado de guerra, una evidencia tras el bloqueo naval estadounidense, y rompía las relaciones diplomáticas.
“Resolución conjunta para el reconocimiento de la independencia del pueblo de Cuba, exigiendo que el Gobierno de España renuncie a su autoridad y gobierno en la isla de Cuba y retire sus fuerzas terrestres y navales de Cuba y de las aguas cubanas, y autorizando al presidente de Estados Unidos a utilizar las fuerzas terrestres y navales de Estados Unidos para llevar a efecto estas resoluciones.
”Considerando que las condiciones abominables que han existido durante más de tres años en la isla de Cuba, tan cercana a nuestras propias fronteras, han herido el sentido moral del pueblo de Estados Unidos, han sido una vergüenza para la civilización cristiana y han culminado, como lo han hecho, en la destrucción de un buque de guerra de Estados Unidos, con 266 de sus oficiales y tripulantes, mientras realizaba una visita amistosa en el puerto de La Habana, y no pueden ser toleradas por más tiempo, tal como ha expuesto el presidente de Estados Unidos en su mensaje al Congreso del 11 de abril de 1898, en el que se invitó a la acción del Congreso.
”Resuelto por el Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos de América reunidos en el Congreso: Es el deber de Estados Unidos exigir que España renuncie a su autoridad y gobierno en la isla de Cuba.
Primero.- Que el pueblo de la isla de Cuba es, y por derecho debe ser, libre e independiente.
Segundo.- Que es el deber de Estados Unidos exigir, y el Gobierno de Estados Unidos exige por la presente, que el Gobierno de España renuncie inmediatamente a su autoridad y gobierno en la isla de Cuba y retire sus fuerzas terrestres y navales de Cuba y de las aguas cubanas.
Tercero.- Que el presidente de Estados Unidos quede, y por la presente queda, autorizado y facultado para emplear todas las fuerzas terrestres y navales de Estados Unidos y para llamar al servicio activo a la milicia de los diversos estados en la medida que sea necesaria para llevar a efecto estas resoluciones.
Cuarto.- Que Estados Unidos renuncia por la presente a toda disposición o intención de ejercer soberanía, jurisdicción o control sobre dicha isla, excepto para su pacificación, y afirman su determinación, una vez logrado esto, de dejar el gobierno y control de la isla a su pueblo. ”Aprobado el 20 de abril de 1898.


De aquellos barros, estos lodos.
ResponderEliminarSiguen sin actualizarse algunos blogs. Éste es uno de ellos. No entiendo nada.
No pasa nada grave, ya lo solucionaran, mañana seguramente.
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