El galope de Gish es una técnica de debate falaz que consiste en abrumar al oponente con un volumen masivo de argumentos, medias verdades y datos irrelevantes en poco tiempo. El objetivo no es demostrar la verdad, sino saturar la capacidad de respuesta y hacer que el contrincante parezca incompetente. El 'galope de Gish' hace referencia a la persona que comenzó a ejecutar esta práctica dialéctica, Duane Gish, un defensor del creacionismo (doctrina que defiende que el universo y la vida se originaron por acción divina) en el siglo XX enfrentado a los partidarios de la teoría de la evolución.

El líder del PP solo debe dejar que vaya haciendo su trabajo esta táctica, que ya utilizó en su cara a cara con Sánchez en la campaña de 2023: una avalancha imparable de acusaciones que el oponente no tiene tiempo de rebatir. Esta es la clave. Golpear, golpear incesantemente, no dar respiro. La acumulación y la rapidez, ese es el punto. Lanzar casos, sospechas, insinuaciones, infundios sin que importe realmente qué hay de verdad o de mentira en todo ello. Lo importante es crear una sensación de ahogo, de caos, de descomposición contra la cual es inútil acudir al fact checking o intentar cambiar el frame. Solo cabe la rendición incondicional, según Feijóo. O la épica del Álamo sanchista. O como dicen que dijo Cambronne en Waterloo: Merde!. Aunque parece que la defensa de 'el Álamo' empieza a flaquear, ante la furia desatada del galope de Gish. 

                        Y en el caso de triunfo del galope....  ¿QUÈ?