Es una idea que circula con fuerza estos días. La inteligencia artificial (IA) nos salvará del odio y de la polarización de las redes sociales. Las redes sociales, con sus algoritmos que buscan robar nuestra atención y suscitar una respuesta inmediata, son una máquina de crear extremos y de expandir ideas que antes eran marginales. Importa el sensacionalismo antes que la verdad y, por encima de todo, ganar dinero. La consecuencia ha sido la creación de universos cerrados en los que las ideas más radicales proliferan y son difíciles de contrarrestar.
Cuando aparecieron, las redes sociales fueron recibidas como una victoria de la democracia. Para los profetas de internet, el pensamiento dejaba de ser exclusivo de las élites y se hacía accesible a todo el mundo. El debate se democratizaba y esa era una idea que agradaba a la izquierda, que veía en ellas el germen del foro universal.
Para los que ven las redes sociales como la cima de la libertad de expresión, la IA supone más moderación en los debates
Sin embargo, ha sido la derecha extrema la que ha sacado provecho de esas herramientas. En especial la derecha trumpista, que ha universalizado el rechazo del pensamiento especializado y académico en beneficio de teorías acientíficas. La guerra a las vacunas es la más conocida, pero se podrían buscar media docena de causas tan dudosas como esa.
Según Dan Williams, un filósofo inglés, y Dylan Matthews, un periodista norteamericano, la IA vendría a poner un poco de orden en ese panorama. Según han escrito en sendos artículos, los chatbots de la IA actuarían en dirección contraria a la polarización. Su razonamiento es que, en la pugna por captar clientes, ChatGPT, Gemini o DeepSeek recurren a opiniones más objetivas en las conversaciones que mantienen con los usuarios, lo que les alejaría de los extremos. Los que han contrastado esa idea aseguran que tiene sentido. Que las respuestas de un chat como Grok tienden a la derecha, pero son más centradas que las opiniones de sus seguidores. A la inversa, ChatGPT, Gemini o Deepseek dan respuestas de centroizquierda, pero no están tan a la izquierda como sus usuarios (sic).
Para los que consideran que las redes sociales son la cima de la libertad de expresión, la IA supondría el regreso de los tecnócratas. Y en esa interpretación, una mayor moderación en los debates
Que la IA pueda acabar siendo un antídoto a la polarización de las redes sociales es una idea razonable, motivada seguramente por el deseo de que el monstruo que Facebook liberó vuelva a la cueva de la que nunca debió salir. Pero quizás eso sea ya imposible. Y en todo caso, cuesta imaginar que la solución venga de individuos como Mark Zuckerberg o Elon Musk, los mismos que nos metieron en este terrible lio. Ramon Aymerich Piqué

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