Picasso está desconcertado y deprimido, pero su desasosiego no es fruto únicamente de sus líos de faldas. La Guerra Civil está destruyendo su país y él, en tanto que artista que ya forma parte de la historia, siente que ya lo ha dicho todo -en el horizonte observa con preocupación a rivales como Dalí y Miró-. Escribe poemas, pero no tiene ni la más remota idea de qué hacer con el encargo del Gobierno español. “Si tenemos a Picasso en cuerpo y alma, el impacto será mayor que una batalla ganada en el frente a los fascistas”, intuyó Negrín con visión de la jugada.
Picasso está desconcertado y deprimido: la Guerra Civil está destruyendo su país y siente que, como artista, ya lo ha dicho todo
Picasso frecuenta los cafés con al poeta Paul Éluard, militante comunista, y su esposa Nusch, y camina al lado de Dora Maar, mujer de izquierdas y figura fundamental sin la cual “nunca habría pintado el Gernika . No tengo pruebas, pero tampoco muchas dudas”, señala la historiadora Josefina Alix. “Hasta mediados de abril estuvo totalmente bloqueado –constata–, y no fue hasta los días 18 y 19 de abril cuando empezó a hacer una serie de dibujos para el pabellón, pero estaba medio idiota: el tema era el pintor en el taller y solo en uno de ellos aparece un brazo en alto con una hoz y un martillo. Para nada aparece el tema de la guerra”, explica Alix, autora de una monografía Guernica. Historia de un cuadro, de 1993, en la que planteaba la posibilidad de que el artista pudo haberse visto influido por las imágenes que llegaron a París de la desbandá, como se conoce a la huida de la población malagueña tras la caída de la ciudad en manos de las tropas franquistas. La marea humana (300.000 personas, el mayor éxodo humano en la historia de Europa) escapaba de las posibles represalias de los vencedores, pero se encontró con algo peor: fue masacrada desde el mar por los bombardeos de los barcos y desde el aire por la aviación. En la carretera de Málaga a Almería murieron entre 4.500 y 6.500 personas, siendo uno de los episodios más sangrientos y desconocidos de la Guerra Civil.
La desbandá tuvo lugar el 8 de febrero y, según Alix, Picasso pudo tener conocimiento de los hechos a través del novelista Arthur Koestler, que los presenció, o de André Malraux, cuya escuadrilla libró allí su última batalla. “Estoy segura que la noticia le impactó, había nacido en Málaga y allí seguía viviendo su familia. A todo el mundo le conmueve más lo que pasa en su pueblo que en otro sitio. La imagen de la madre con su hijo muerto en los brazos pudo verla en las fotografías que circularon de la desbandá, desde luego es imposible que la viera en la población de Gernika”.
“Había nacido en Málaga y allí seguía viviendo su familia. A todo el mundo le conmueve más lo que pasa en su pueblo que en otro sitio”, afirma la historiadora Josefina Alix. El coleccionista e investigador Alain Moreau cree haber dado con la prueba definitiva que avalaría esa hipótesis. Se trata de un pastel de una madre con su hijo muerto subiendo una escalera, dedicado a Paul y Nusch Eluàrd y fechado el 5 de marzo, es decir, después de la desbandá y antes del bombardeo de Gernika, el 26 de abril. Moreau, consciente de que la historia del arte está llena de agujeros negros, está convencido de que esta pequeña obra cambia la historia del cuadro más famoso del siglo XX, pero solo dispone de una fotografía. La pista del original se perdió tras la denuncia del coleccionista que la adquirió en una galería de Londres. “Pidieron a Palau i Fabre que la autentificara y respondió: ‘hasta los mejores falsificadores cometen errores’, creyendo que era imposible que lo hubiera hecho antes de la tragedia vasca. Pero para mí, el hecho justamente de que esté fechado antes es lo que me hace pensar que es auténtico”, argumenta Moreau, con la esperanza de que algún día salga a la luz (en On-line Picasso Project, una biografía viva del pintor impulsada por el experto Enrique Mallén y alojada en la Sam Houston State University no hay rastro de ella).
Más cauteloso, Eugenio Carmona, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Málaga, y autor junto a Pablo Rodríguez del ensayo Guernica y el imaginario de Picasso, piensa que Picasso no era ajeno a la desbandá pero no se puede decir que se inspiró en ella. “El ideograma de la mujer con niño muerto puede estar efectivamente asociado a La Desbandá, pero también puede tener que ver con imágenes de la película Acorazado Potemkin o con la Pietat”. Carmona difiere de Alix respecto a los primeros esbozos en el sentido de que no cree que el tema fuera el pintor y la modelo sino que “quería representar la alianza entre los artistas y la causa de los trabajadores”.
Siete días más tarde de esos dibujos ocurrió el bombardeo de Gernika. Se produjeron imágenes espeluznantes, “pero no parece que afectara a su trabajo. Todo cambia -continúa- el 1 de mayo tras asistir a la multitudinaria manifestación del Día de los Trabajadores de París, que se convierte en un grito contra los bombardeos indiscriminados sobre la población civil. Empieza entonces a hacer los primeros esbozos que le conducirían al mural definitivo”. Y cita las declaraciones que hizo a Elizabeth McCausland para el Springfield Republican: “En el mural en el que actualmente trabajo y que titularé Gernika y en todas mis obras recientes expreso claramente mi odio hacia la casta militar, que ha hundido a España en un océano de dolor y muerte”. Es decir, manifiesta su intención de titularlo así, no que los hechos fueran el punto de partida.
Para Picasso era mucho más rentable titular el mural Gernika que no La desbandá. Con excepción del hundimiento del Titanic había sido el suceso con mayor cobertura mediática de la historia, y él era muy agudo en cuestiones de marketing”. Efectivamente, “de Gernika el Gernika solo tiene el título” , apunta por su parte Rafael Inglada, biógrafo y jefe de publicaciones de la Casa Natal Picasso, que disiente de la hipótesis de que la masacre de Málaga influyera en el mural, pero a cambio aporta otra de la que está absolutamente convencido.
Picasso se inspiró en la tragedia de Cervantes El cerco de Numancia, a cuyo estreno teatral en París asistió el 22 de abril. Su protagonista, el actor Jean-Louis Barrualt, amigo de Picasso, ensayaba la pieza en el número 7 de la rue des Grands-Augustins, justo en el momento en que el pintor se instaló en el estudio donde pintó el cuadro.
Gernika es la obra del siglo XX que más interpretaciones ha suscitado, desde la secuencia de poco más de cinco minutos de la película Adiós a las armas, de Frank Borzage, drama antibelicista inspirado en la novela de Ernest Hemingway que se estrenó en París en 1933, según ha defendido el director de fotografía José Luis Alcaine, a que fuera un homenaje al torero Ignacio Sánchez Mejías. - Maria Teresa Sesé Monclus

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