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COMO RESPONDER A UN MARCIANO

 

Lo único que sé sobre El día de la revelación, la última película de Steven Spielberg, es que no le ha gustado a Carlos Boyero —lo que no es precisamente una noticia de primera página—, así que no te preocupes, que no puedo hacer espóiler. Entiendo, en cualquier caso, que la cinta reflexiona sobre el posible descubrimiento de que no estamos solos en el cosmos, y sobre cuál sería la reacción de la humanidad ante esa evidencia. Ya conocía precedentes de ficción que tratan el mismo tema, como la novela Contact, publicada en 1985 por el astrofísico y divulgador Carl Sagan y llevada al cine en 1997 por Robert Zemeckis, con Jodie Foster y Matthew McConaughey. Aunque esta película no le gusta a nadie más que a mí, sigo pensando que Contact es la especulación más interesante que se ha escrito sobre la cuestión, y la que tiene una mayor profundidad científica. Ya veré la nueva de Spielberg, nunca tengo prisa con estas cosas.Javier Sampedro en el País. Mala de solemnidad y aburrida como una ostra es Proyecto Salvación, a la que le sobra hora y media de metraje, y no la salva ni la actuación disparatada de Ryan Gosling, añade un servidor de ustedes.

Lo que no sabía es que el asunto había saltado hace tiempo a la estantería de no ficción. La Academia Internacional de Astronáutica, con sede en París, ha actualizado este año su declaración de principios sobre la conducta a seguir en la búsqueda de inteligencia extraterrestre. La declaración pretende, entre otras cosas, establecer directrices para que los expertos confirmen los posibles indicios de vida extraterrestre inteligente, comuniquen las evidencias y encuentren un equilibrio entre informar a la población de los descubrimientos y “una consideración apropiada de la seguridad y la exposición de los científicos individuales implicados”. No especifica contra qué o quién deben defenderse estos científicos, aunque se entiende que no es contra los marcianos, sino más bien contra los congéneres, lleven o no galones.

La Academia de París considera crucial “mantener los mayores estándares de responsabilidad e integridad científicas durante el proceso, incluido el reconocimiento de los intereses de la humanidad en el descubrimiento”. Para saber cuáles son los intereses de la humanidad hará falta una inteligencia extraterrestre, desde luego, pero bueno, queda bien por escrito. Luego dice que, si los medios y las redes sociales preguntan algo, los científicos deberán dar respuestas “rápidas, exactas y honradas”. Esa sí que es buena. “Las declaraciones y conclusiones especulativas o no confirmadas deben ser identificadas claramente como tales”. Se ve que estos astronautas no tienen mucha práctica en tratar con los medios.

Pero lo mejor viene luego: qué les tendríamos que responder a los extraterrestres. La Academia Internacional de Astronáutica, como buen organismo oficial, propone nombrar un subcomité. No hay nada que le guste más a un burócrata que un subcomité. Este debería reclutar a expertos en ciencia, ética, derecho, sociología y comunicación. Es curioso que se hayan olvidado de contratar a un lingüista, que algo tendrá que decir sobre mandar mensajes a las estrellas, pero el caso es que habrá que decidir dos cuestiones capitales: ¿hay que responder o no? Y, en caso afirmativo, ¿qué decimos? “Estas consultas deben conducirse a través de Naciones Unidas y otros cuerpos internacionales representativos”, decreta la academia. Vano deseo, ya que será Elon Musk quien responda.

Entonces, ¿estamos preparados para nuestro primer contacto con una inteligencia extraterrestre? Tres comentarios sobre esto. Primero, una de las formulaciones de la ley de Murphy: toda estrategia militar dura exactamente hasta el momento de enfrentarse con el enemigo. Segundo, una de las llamadas leyes de Clarke (por el escritor Arthur C. Clarke): toda tecnología lo bastante avanzada resultaría indistinguible de la magia. Y tercero, lo que le dijo Isaac Asimov a su editor: sería materialmente imposible vencer a una inteligencia hostil capaz de llegar a la Tierra. Dicho lo cual, un ejercicio de fin de semana para el lector: ¿en qué lenguaje nos podemos entender con los marcianos? Venga, a trabajar.

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1 comentario:

  1. En todo caso mejor no intentar establecer contacto con extraterrestres, porque si llegan a la Tierra algún día vendrían a conquistarnos, a colonizarnos.
    Mejor no tener contacto.

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