“¿QUÉ TAL SE VIAJA EN UN CONTENEDOR DE CATERING, DONALD?”


 ¿Qué fuerza cuántica atrae mutuamente a Trump y Putin? Finiquitados los ideales y perfumando la mentira con eau impériale, se atraen por la radiación del sistema oligárquico, por el poder, la codicia y el reparto como código subatómico. La atracción fatal entre Putin y Trump es tan inquietante como la física cuántica, que busca la naturaleza última de la realidad. Plàcid Garcia-Planas en Cabaret Voltaire.

“Fue como si el suelo que nos sostenía se hubiese esfumado y nada pudiera, en ausencia de todo fundamento sólido, erigirse”, confesó Albert Einstein al descubrir los revolucionarios planteamientos de Max Planck sobre los sistemas atómicos y subatómicos y sus interacciones con fuerzas como la radiación electromagnética. La segunda llegada de Trump a la Casa Blanca ha provocado entre los occidentales (y más allá) la misma sacudida que la física cuántica provocó en Einstein: es como si el suelo que nos sostenía se haya esfumado.

A la espera de que las partículas más ínfimas de la materia nos desvelen en qué consiste la realidad, los analistas tratan de entender esta repentina conexión entre Estados Unidos y Rusia, dos imperios en celo que, como los protones y los neutrones, deberían repelerse pero que se sienten ahora atraídos como esas dos partículas jugando al ping-pong cuántico: protones y neutrones se lanzan sin parar otras partículas subatómicas –los piones– que les generan una atracción irresistible.

¿Qué ping-pong atrae mutuamente a Trump y Putin? Finiquitados los ideales y perfumando la mentira con eau impériale , se atraen por la fuerza de las partículas oligárquicas: el poder y la codicia como código subatómico.

El cambio es tan vertiginoso que ya no nos sirve lo clásico –ni en la física, ni en la política, ni en los diccionarios– para interpretar a la (todavía) primera potencia mundial. Para entender las fuerzas cuánticas de la Casa Dorada –antes conocida como Blanca– hay que aprender su lenguaje y asumir el cómic en el que Trump ha convertido su presidencia: el lunes publicó en Truth Social la imagen de su escritorio en el despacho oval como si fuera el Trono de Hierro de Juego de Tronos en su escenificación más gótica y oscura.

Menos think tanks y más tebeos para descifrar al McHumano de hoy. Reservoir Books acaba de publicar la versión castellana de Rusia, mil años de historia , un interesante cómic pensado y dibujado por los franceses HugoDécrypte, Kris y Kokopello que empieza con la operación militar especial de los vikingos tomando tierras eslavas en el año 862 hasta la operación militar especial rusa intentando tomar hoy Ucrania.

En la última viñeta, aquí reproducida, aparece Putin llamando a Trump: “¿Hola? ¿Donald?”... Es la síntesis del momento cuántico que estamos atravesando y que mareó a Einstein: nada, en ausencia de todo fundamento sólido, puede hoy erigirse con las reglas hasta ahora experimentadas.

Imaginemos, según las últimas noticias, cómo continuaría la viñeta: el ping-pong telefónico de piones entre dos partículas en atracción fatal.

PUTIN: ¿Hola? ¿Donald?

TRUMP: Hola Vlad.

PUTIN: Oye, los iraníes me preguntan si hoy toca paz o toca guerra.

TRUMP: ¡Paz!, que ayer compré acciones petroleras a la baja. Mañana domingo anunciaré un acuerdo para que vuelvan a subir y vendo... Cash! 

PUTIN: Sí, pero no me queda claro si has ganado o perdido la guerra.

TRUMP: Tenemos un control total del estrecho de Ormuz.

PUTIN: Claro, claro...

TRUMP: ¡...! ¿Y tu? ¿Cuántas refinerías te quedan sin quemar, Vlad?

PUTIN: Pues los drones ucranianos, en vuestra última maniobra militar conjunta, os han dado una paliza.

TRUMP: ¿Ah, sí? ¿Y por eso viajas cada vez más hacia las Kuriles y ya nunca hacia el radio de impacto ucraniano?

PUTIN: Venga, que tenemos un acuerdo.

TRUMP: Yo lo cumplo. Sigo disimulando ante los europeos, como quedamos: ahora Patriot sí, ahora Patriot no. Es necesario que antes de las midterms te insulte un pelín para aparentar.

PUTIN: Pero sin pasarte, ¿eh?, algo así como que te he decepcionado.

TRUMP: En unas semanas te envío a Patel para coordinar el reparto.

PUTIN: ¿El Barbie de la guerra?

TRUMP: No. El del FBI. El de los ojos fuera de órbita.

PUTIN: ¡El Gagarin ! Adoro su mirada. Pero espabila con Groenlandia, hay que agilizar el reparto de hemisferios y tu sólo sabes ganar en el Caribe.

TRUMP: Vamos tanteando con perforaciones petroleras por el hielo.

PUTIN: Yo tantearé por el Báltico.

TRUMP: ¿Por Baltimore?

PUTIN: ¡Ay, Donald! Mapas, mapas, mapas... Siempre dices que con los europeos os separa un océano. Recuerda que con Rusia, no, que por el estrecho de Bering, entre nuestra isla Diómedes Mayor y vuestra isla Diómedes Menor, no hay ni cuatro kilómetros.

TRUMP: Oye, Vlad, ¿y porque nos tocó a nosotros la isla pequeña? 

PUTIN : ¿Qué?  Make Diomede Great Again ? No me jodas.

TRUMP: Sigo sin entender por qué vosotros os quedasteis con la grande.

PUTIN: ¿Qué tal se viaja en un contenedor de catering, Donald? ¿Huele más a sandwich o a zumo de tomate?

TRUMP: Puta.

(...)

TRUMP: ¿Vlad?... ¿Sigues ahí?...

[La geopolítica es hoy pura física cuántica, el pánico de Einstein ante la ausencia de todo fundamento sólido].

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2 comentarios:

  1. Mira que si se llegan a equivocar y lo sirven de comida en alguna parte como plato precocinado...

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