Migrantes frente a la explanada de Loma Colmenar en Ceuta donde se ha habilitado un campamento temporal. Reduan Dris/EFE - Neus Tomas en el diario.es
Desde 1989 hasta la actualidad, se han multiplicado por cinco los muros y las vallas construidas. La que separa Ceuta de Marruecos es solo una de ellas. En África, a raíz del proceso de descolonización de la segunda mitad del siglo XX se crearon tres cuartas partes de las fronteras que existen hoy en día. Las dibujaron los europeos. Estos datos y muchos otros igual de interesantes los aporta el historiador Natxo Escandell en su ensayo El arte de habitar la frontera (Barlin Libros, 2025).
Las fronteras no son solo un límite físico. Son, especialmente, una división económica. Y, por supuesto, también mental. Las religiones, las etnicidades o las diferencias culturales a veces separan más que un río, y eso que un 23% de las fronteras mundiales están trazadas por ríos. Otro dato que apunta Escandell y que ayuda a entender nuestros mapas. A partir del nuevo sistema surgido del Congreso de Viena de 1815, se alteraron, aproximadamente, unas 67 fronteras. Desde aquel año, de media, cada tres años ha desaparecido un estado europeo legítimo y con fronteras definidas y aceptadas por el resto de territorios.
La Guerra Fría y las descolonizaciones empezaron a dividir con vallas y alambres y posteriormente, con el avance de la globalización, la separación fue y es entre explotadores y explotados. Los migrantes buscan un futuro, un bienestar o directamente quieren salvar la vida. Describir esa realidad, que en la historia de las migraciones siempre ha sido la misma, se ha convertido en todo un reto en estos tiempos. Se deshumaniza a los migrantes hasta el punto de que Trump (cuyo abuelo llegó de Alemania) se niega a llamarles personas y les acusa de “introducir genes malvados”.
Escandell reproduce una imagen que circuló por redes sociales y que define muy bien cuál es el discurso que se está imponiendo. “Se trata de una mesa a la que se sientan un señor con corbata y dos más, uno con chaleco y otro con casco de obrero. Uno de estos parece del África subsahariana, hecho relevante para una anécdota no tan banal. El caso es que el empresario tiene justo delante de él un plato repleto de galletas y, en el medio de la mesa, vemos otro que contiene solo una. De la boca del trajeado sale una frase dirigida al obrero blanco: ‘¡Hey! ¡Ese inmigrante se va a quedar tu galleta!”.
Al final, como bien concluye este historiador, las fronteras han mutado a lo largo de los años, pero su objetivo sigue siendo el mismo: “Controlar, jerarquizar y excluir”. Aquí es el Mediterráneo, pero pasa lo mismo en el río Bravo, entre Estados Unidos y México, en las aguas pantanosas de la selva del Darién, entre Colombia y Panamá, o en la ruta marítima del Yemen. Miles de personas intentan cruzarlas y a la vez miles de personas mueren cada año sin conseguirlo.
El escritor Jorge Volpi, que también ha dedicado su último ensayo, Invasión alienígena (Debate), a analizar el papel de las fronteras y repasar la historia de las migraciones, lo resume con una pregunta que se responde sola: “La mayor fuente de discriminación que persiste en el planeta es obra del nacionalismo: El hecho -indeseado y casual- de nacer en un lado te confiere un sinfín de derechos y oportunidades, mientras que venir al mundo en otro te anuncia una vida de privaciones, inequidad, falta de perspectivas, opresión o pavor. ¿Cómo no ibas a querer cruzar esa línea imaginaria?”.
Según datos de Naciones Unidas, las personas que viven en un país distinto del que nacieron, que por la razón que sea cruzan esa línea, representan aproximadamente el 3,7% de la población mundial. Así que igual a quienes deberíamos interpelar no son a los que tienen hambre y se pelean por una galleta, también en Ceuta, sino a quienes ponen los platos y en el suyo se quedan con toda la caja. Neus Tomás en el diario.es
PD.- ¿En verdad alguien se cree que las manifestaciones del domingo son por solidaridad con el pueblo ceutí? Si es así, alguien es muy inocente.

2 Comentarios
Allá donde mires, la situación se vuelve hostil, negativa... No hay indicio alguno de paz o prosperidad. Malos tiempos.
ResponderEliminarSaludos
Y demasiada manipulación de la información. En Manresa el último día de la fiesta mayor dos menores apuñalaron y mataron a un hombre de 45 años. Las primeras formaciones culpaban a DOS MENAS MARROQUÍES, pues no, ha tenido que salir la consellera y el alcalde de MANRESA para desmentir la falsa información: los dos chavales menores de edad eran catalanes, no marroquíes.
EliminarSaludos, jefe de la banda.