El móvil está prohibido en las escuelas en Catalunya, Galicia y Cantabria. Aragón marca franjas de uso según la edad.

En los Países Bajos está prohibido desde 2024. Australia los capó (sin éxito) a los menores de 16 años en diciembre de 2025 e Indonesia en marzo de este año.

Turquía y Emiratos Árabes Unidos a los de 15.

Andorra y las Maldivas prevén hacerlo antes de que acabe 2026. 

Francia acaba de vetar las redes sociales a los menores de 15 y con las cuentas preexistentes hará lo mismo en enero.

Noruega, Dinamarca, Gran Bretaña e Irlanda anunciaron que legislarán para evitar el uso excesivo.

La ciudad de Barcelona aprobó un plan de bienestar digital con 51 medidas como talleres de uso seguro del móvil, programas de ocio saludable, espacios sin móvil en equipamientos municipales y un servicio de orientación para jóvenes adictos.

Ahora, Singapur da un paso más.

Su sistema nacional de bibliotecas pagará a la gente para que quite a Belcebú de su mano y se ponga a leer. Contra la tendencia de tantos lugares a prohibir, el pequeño estado asiático ha optado por un estímulo positivo.

El objetivo es combatir el doomscrolling (doom es 'fatalidad' o 'catástrofe' y scrolling el desplazamiento pantalla abajo), esto es, el consumo compulsivo de contenido; desde la pandemia, el doomscrolling se asocia al consumo de noticias negativas, por muy consciente que se sea del malestar que conllevan.

El fenómeno se alimenta del sesgo de negatividad propio de los humanos, que por instinto de supervivencia necesita saber qué potenciales amenazas le rodean.

La psicología ha descrito en los últimos años los efectos de esta tendencia: ansiedad crónica elevada, insomnio, fatiga mental, impotencia, desesperanza e incapacidad de concentración, entre otras.

Contra la tendencia de tantos lugares a prohibir, Singapur ha optado por un estímulo positivo y pagará a quien se ponga a leer: 0,0142 euros por 15 minutos

Otra de las alarmas que ha llevado a sus bibliotecas a proponer esta medida han sido los resultados de lectura de los informes PISA, que miden la calidad de la enseñanza en cada país, en 2025. Tiene su gracia: Singapur estaba en el número 1 y sigue estando en el número 1, pero sus índices se han debilitado respecto al segundo.

De ahí la iniciativa de Singapur.

El pago será en monedas virtuales: 20 por cada quince minutos de lectura. No pagará más de 20 al día, con lo que el máximo mensual sería de 600.

El ciudadano se registrará en una web con su Singpass, la identidad digital oficial, y el gobierno confiará en él. Oigo las risas de Quevedo.

Nadie se hará millonario. Primero, porque la campaña se ha anunciado (de entrada) para cinco años.

Y segundo, porque esas 20 monedas equivalen a 0’0142 euros, con lo que en un mes puede ganarse la fortuna de 0’426. El salario mínimo español (1.221 euros brutos al mes) requeriría 2.866 meses de lectura (o registro) ¡diaria!. Ignacio Orovio en la Vanguardia.

Pero, ¿no habíamos quedado en que no se pueden poner puertas al campo?, ni evitar lo inevitable.