La idea que hubiera sido mejor no haber existido, es una de las que más oposición encuentran. Incapaz de mirarse más que desde el interior, cada cual se cree necesario, indispensable, cada cual se siente y se percibe como una realidad absoluta, como un todo. Desde el momento en que uno se identifica completamente con su propio ser, uno reacciona como Dios, es Dios. Únicamente cuando se vive en el mismo tiempo en el interior y al margen de sí mismo, se puede concebir, con toda serenidad, que habría sido preferible que el accidente que se es no hubiera pasado nunca.
E.M. Cioran , en De la inconveniencia de nacer.

Schopenhauer, en el capítulo de 'sobre la muerte y el carácter indestructible de nuestro ser en sí', lo subraya en este fragmento: "Más la limitada inclinación en la vida que aquí se destaca no puede haber brotado del conocimiento y la reflexión; ante estos parece más bien necio; porque el valor objetivo de la vida es muy problemático y al menos queda la duda de si esta es preferible a la inexistencia, e incluso cuando intervienen la experiencia y la reflexión, la inexistencia gana claramente. Si llamáramos a la puerta de los sepulcros y preguntáramos a los muertos si querían resucitar, menearían la cabeza"