No se sabe el día, pero si el mes; en Octubre de 1869 en la playa de Lorient, Berthe Morisot plantó el caballete y empezó a pintar no los recuerdos del pasado como le decía su mentor, sino el presente, lo que veían sus ojos, la luz, la luz de los impresionistas. Berthe Morisot es la historia de una terca obsesión por la pintura, una obsesión casi enfermiza. Aquí os dejo su historia:

Berthe Morisot (Bourges, 14 de enero de 1841 - París, 2 de marzo de 1895) fue una pintora impresionista francesa. Nacida en el seno de una familia muy interesada por el arte (era biznieta del pintor Jean-Honoré Fragonard), pasó su infancia en Bourges, ciudad donde el su padre había sido destinado como prefecto del departamento de Cher. El 1852 se trasladaron a París, donde pronto tomó clases de dibujo junto con sus hermanas Yvette y Edma. Con esta última practicaba la copia de los grandes maestros del Louvre, y allí conoció su primer maestro importante, Henri Fantin-Latour. Más tarde y por intermediación de éste, entró en contacto con alguien que seria muy importante en su vida: Édouard Manet.

A partir de 1861 Berthe y Edma recibieron la maestría de Camille Corot. Este le facilitó la presencia en los "Salones" de 1864 y 1865 con algunas pinturas de paisaje que tuvieron un éxito discreto. En 1868 puso para tres cuadros de Édouard Manet. En 1874 se unió a los Artistas anónimos Associés, grupo formado por Claude Monet, Auguste Renoir y Alfred Sisley, entre otros, que, renegando de los Salones oficiales, participó en la exposición de artistas independientes que el fotógrafo Nadar organizó el su estudio. Esta exposición, que contó con una treintena de participantes, es considerada el punto de partida del impresionismo. Ese mismo año Berthe Morisot se casó con Eugène Manet, hermano de Édouard, y en 1878 tuvieron su única hija, Julie.

Salvo la del año 1879, Morisot participó en todas las exposiciones impresionistas. Hay consiguió un éxito arrollador de público y de crítica, que la calificó como el talento más refinado de aquel movimiento pictórico. En 1892, poco después de la muerte de su marido, hizo su primera exposición individual en la Galérie Bossard-Valadon de París, donde presentó una cuarentena de obras que fueron vendidas todas.
Enfermó repentinamente de neumonía y, tras confiar la tutoría de su hija al poeta Stéphane Mallarmé y la educación artística de esta a Auguste Renoir, murió a los cincuenta y cuatro años. Fue enterrada en el panteón de la familia Manet en el cementerio de Passy, ​​en París.



A pesar de que había repartido el grueso de su obra entre sus amigos Degas, Monet y Renoir, un año después de morir se logró reunir casi toda -394 cuadros- en una gran exposición retrospectiva en la Galérie Durand-Ruel. Actualmente las pinturas de Berthe Morisot están repartidas por todo el mundo, pero la colección más importante se conserva en el Museo Marmottan-Monet de París.

Hay una película muy interesante sobre ella de Caroline Champetier, protagonizada por la actriz francesa Marine Delterme es un bello retrato de los inicios de aquella chica de la burguesía francesa que, con su hermana Edma, dedican su juventud a luchar por un sueño, convertirse en grandes pintoras.



Pero mientras Edma sucumbe pronto a los dictados de la sociedad decimonónica y termina casándose con un marino, y abandonando los pinceles, Berthe resiste. La cinta hace un retrato psicológico de la pintora impresionista que con su tenacidad y fuerza de voluntad lograría convertirse, a pesar de su condición de mujer, en una gran artista.
Además de su obsesión por la pintura, el filme refleja su intensa relación con Edouard Manet y algunos de los momentos álgidos de su relación profesional, como cuando el maestro retrata Berthe por uno de sus lienzos más famosos, El balcón, un homenaje a otro gran pintor, Goya. Y es que Berthe, como nos relata la película fue musa de Manet además de su más fiel seguidora. Berthe desea aprender de Manet y recibir su reconocimiento artístico, dejando ver en la pantalla una posible atracción amorosa entre ellos que nunca se materializó. La película finaliza con la petición de mano de Eugène Manet, hermano del pintor, a Berthe y con su éxito en la primera exposición de impresionistas en París en la que su obra La cuna, brilló con luz propia. 
La película sobre Berthe Morisot es como un cuadro en movimiento, las escenas, los ambientes, parecen sacados de los lienzos reales, los que aparecen en todos los rincones de la cinta. Ved la película, es una buena ocasión para acercarse a la persona y a la artista.

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Francesc Puigcarbó

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