viernes, agosto 12, 2016

VEGANISTAS, ¡NO GRACIAS!


No sé quién, porqué, ni que carajo pretendía, pero cuando alguien o algo creó y organizó este pequeño parque temático que es la Tierra, lo diseñó de forma que unos animales necesitaban comerse a los otros para sobrevivir, siempre conservando un equilibrio en este caos tanto organizado que es la naturaleza. 
Los homínidos somos carnívoros, del mismo modo que hay otros animales que son herbívoros y es por eso que comemos carne, también pescado y verduras, que son los nutrientes que necesitamos para seguir viviendo con una alimentación equilibrada, aunque posiblemente el pescado no sería necesario, si acaso, solo el marisco y la cáscara en general.
En la alimentación vegana hay contradicciones, pués reconocen - por ejemplo - que se debe reforzar la alimentación con vitamina B12 que sólo la contienen los cárnicos, y que la juventud en crecimiento no puede alimentarse sólo de su absurda manera. Porque en el fondo estamos hablando de eso, de una actitud absurda, incluso un poco snob o épatante, de gente aburrida con poco trabajo que peina el gato. El padre del veganismo Donald Watson decidió hacerse vegano y crear el término la noche del año nuevo de 1924. Como puedes creer alguien que cumple una promesa hecha el ultimo día del año.

Pretender garantizar los derechos de los animales, no sacrificando los mismos para comer es dicho lisa y llanamente, una estupidez que no tiene ninguna lógica ni sentido, al igual que la peregrina discusión que hay sobre la manera de matar a los animales tampoco la tiene, se les mata por comerlos, por lo tanto la mejor manera sería la que se había hecho antes que era dejarlos desangrar como hacen los musulmanes (la carne es mucho mejor), y si no se hace es por una pura cuestión de tiempo. Estas teorías como la del Veganismo además de exóticas y algo surrealistas, suelen ser compartidas por gente que más que concienciada, tiene poco trabajo; y yo les recomendaría que si se aburren se dediquen a otras causas más urgentes dentro del entorno los homínidos, que suficientes hay.

El título del escrito debería ser, yo ya era gilipollas antes de hacerme vegano, y puede ser aún peor, que alguien sea vegano y hipster, luego ya no hay posibilidad de salvación. Es que sólo de pensarlo se me pone la gallina de piel, no poder degustar y paladear un buen jamón ibérico, unas costillitas de cordero, butifarra, tocino, eso si que es un crimen de lesa humanidad. Lo dice alguien a quien su compañera le ha enseñado a comer un poco de todo, y de momento y gracias a Ford, no ha ido al médico, ni toma ningún tipo de pastillas, jarabe, pomadas ni supositorios, sólo una vez antibióticos y por extracción dental y que está en el peso correcto, y la compañera igual. Por ello y por lo que he manifestado anteriormente: Veganistas, no gracias...

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