«¿Se imaginan un país con un PP residual, se imaginan un país con las mayorías sociales, políticas y parlamentarias suficientes para iniciar y culminar un proceso constituyente en pro de una república? El país que imaginan ya existe y se llama Catalunya». Así terminaba Gabriel Rufián su celebrado discurso (no sólo por el independentismo) en el frustrado debate de investidura de Rajoy. Le he vuelto a ver este domingo, coincidiendo con la Diada, un día en que los catalanes podemos ser más influenciables: viendo por la tele las multitudes en la calle, puedes pensar que eres el único que está en casa.

Pero no, Rufián no me convenció. Y eso que suscribiría gran parte de su discurso viral. Pero creo que Rufián intenta ensanchar la base del independentismo con una táctica equivocada. Es como si a un seguidor del Espanyol -creo que él lo es- le dijeras: «¿Te imaginas un club que aglutina a la mayoría social de un país, que tiene al mejor jugador del mundo y que puede ganar la Champions cada año? Pues este club que imaginas ya existe, y se llama Barça». O sea, hazte de mi club, aunque no sean tus colores, porque tu nunca conseguirá lo que quieres. Perdón por futbolitzar la política, pero creo que es algo que se hace constantemente, como si esto fuera un Barça-Madrid.

Creo que el independentismo que representa la suma de CDC, ERC y CUP no está logrando su propósito de ensanchar la base, a pesar del músculo demostrado ayer (y ya son cinco). Hace un año -el 27-S- se quedó a las puertas del 50% de los votos, algo muy meritorio. Pero no llegó, y a pesar de ello, y con la mayoría parlamentaria que la ley electoral les otorgó, han decidido tirar por el camino de en medio con sus leyes de desconexión.

Si hoy se volvieran a celebrar elecciones autonómicas (Convergencia las temía tanto que llegó a apartar el gran líder del proceso, Artur Mas, para evitar unas anticipadas), dudo que se reeditara la coalición Junts pel Sí, y no tengo muy claro que el independentismo lograra los mismos resultados. Para que el panorama político catalán es tan cambiante que no se si la foto fija de las últimas autonómicas aún es válida.

INQUIETUD EN EL INDEPENDENTISMO

Las dos últimas elecciones celebradas en Cataluña las ha ganado un partido que no tiene ni dos años de historia, En Comú Podem, que ha decidido no ceder todo el terreno de juego en el independentismo, como hizo el PSC. Que tiene el descaro de participar en la mani de ayer, a riesgo de cabrear parte de su electorado. En Comú Podem es el funambulista en el alambre: pacta con los socialistas en el Ayuntamiento de Barcelona y se fotografía con los independentistas en la Diada. Esto puede gustar más o menos. Pero el funambulista será clave en el futuro político catalán. Y eso asusta a los independentistas (por eso Rufián les echa la caña pero cuando llegan las elecciones es quien les da más caña). Pero también provoca vértigo en el funambulista que está en medio de la cuerda. - JORDI ÉVOLE - elperiodico.com

La diagnosis de Évole es correcta, a mí tampoco me convence Rufián, aparte de inflar las cifras de participación de ayer (*), los independentistas de verdad son los que son, un 25% y otro 20% que es prestado de un voto que más que independentista es fastidiado por la situación que padecemos, el voto del catalán cabreado, pero no plenamente independentista, y que es voluble, aparte de que siguen sin contar las consecuència de una independencia en la RUI, yo creo que ni ellos mismos son conscientes del calvario que nos esperaría los primeros 10 años de independencia. De hecho, son pocos, muy pocos los que realmente han puesto en marcha este desorden al que nos quieren abocar todos, y son inconscientes, unos inconscientes ilusionando falsamente a mucha gente que al abrir los ojos y toparse con la cruda realidad, sufrirán un desencanto y una frustración que puede hacer mucho daño, a ellos y al país.
En Comú Podem representa el término medio, la no ruptura con España, pero si de reclamar más autonomía, más inversiones, mejor trato y una consulta pactada, una consulta que se sabe Madrid no autorizará, al menos con un Gobierno del Pp, pero que con un gobierno del PSOE apoyado por los nacionalistas, alguna posibilidad habría, o al menos se rebajaria la tensión con un Gobierno que es como una pared de pelota vasca que devuelve todas las pelotas, y, ya que digo pelota vasca, éstos no es preocupan por lograr su independencia, de hecho ya la tienen, sólo que en otro tipo de funambulismo, cobran por seguir siendo españoles.

(*) Entrevistaban a Ángel Ros el alcalde de Lleida, y le felicitaba por las 120 mil personas que se habían manifestado en su ciudad: No nos caben, es imposible, contestaba, la Guardia Urbana dice 25 mil, y me la creo. Y es que la experiencia y los que saben contar manifestantes lo tienen claro, de entrada el 30% de lo que diga la organización es la cifra que más se acerca a la realidad de manifestantes.
Por ejemplo: En el Paseo de Gracia, no cabe un millón de personas, se le pueden meter entre trescientas y trescientas cincuenta mil, contando los de las esquinas, y esto está comprobado por gente que se ha dedicado a cubicar el paseo informáticamente. Aparte de que que en las 'manis' como la de ayer hay también muchos niños, niños que se sepa no votan, lo cual quiere decir que aún aceptando las cifras de la organización, estamos hablando más o menos de un 25% de la población, o sea que ya estamos donde estábamos al principio sobre el número real de independentistas de pura cepa.
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Francesc Puigcarbó

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