HATERS


La palabra odiador, o hater (que en inglés significa «[alguien] que odia, que aburre - Wikipedia») hace referencia a un término empleado en Internet para denominar a los usuarios que generalmente desprecian, difaman o critican destructivamente a una persona, a una entidad, a una obra, a un producto o un concepto en particular, por causas poco racionales o por el simple acto de difamar. La red se ha llenado de odiadores, amparados en la cobarde impunidad del anonimato, y donde vierten todo su resentimiento y frustración, se trata de una subespecie más que dañina, molesta, es gente mediocre, que descarga la su frustración contra todo lo que les rodea.
Hay varios tipos de hater (odiador) de lo más despreciable y ni siquiera vale la pena enumerarlos, son carne de paso con fecha de caducidad. Tambien les hay desde el propio poder, aunque estos más que haters son rats, ratas de la politiqueria de baja estofa. Antonia San Juan, les ha dedicado esta satírica y divertida canción compuesta por Víctor Lemes.

Un odiador puede odiar tanto a una persona como un grupo de personas, por cuestiones como pertenecer a un partido político, a una religión, por su gusto musical, por su clase social, por su país de origen o por el continente en que pertenecen. El odiador justifica su desprecio y establece su razonamiento como el correcto, cuando no lo es, y el de los demás como lo incorrecto, cuando tampoco lo es. Tiende a seguir constantemente las actividades relacionadas con lo que él odia y en el caso de una figura pública, criticará negativamente tanto a la persona como a sus seguidores, simpatizantes o fans. Como veréis no sólo los tenemos en la red, estamos rodeados en el campo de la política mezquina y miserable que tenemos que sufrir en el día a día.

La figura del odiador no es nueva, existe desde la antigüedad. Muchas figuras públicas como filósofos, arquitectos o músicos que atraían la atención y admiración de puro comunidad se ganaban también el odio o el desprecio de ciertas personas. A diferencia de la gente a la que meramente no le gustaban las obras de las celebridades, o simplemente no les importaban, los odiadores de aquellas épocas encargaban de difamar y destruir la reputación y el valor que la comunidad le daba a las figuras públicas.
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