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BARTLEBY, EL REGISTRADOR


Bartleby, el escribiente es un relato de ficción del escritor estadounidense Herman Melville. La obra se puede definir como novela breve o como cuento largo. Apareció por primera vez anónimamente en dos partes en las ediciones de noviembre y diciembre de 1853 de la revista Putnam s Magazine. Fue reimpresa con algún cambio textual menor al libro de cuentos The Piazza Tales en 1856.
La obra es narrada por un abogado de Nueva York que un día contrata un escribiente de nombre Bartleby, que en un primer momento se muestra trabajador y afable a pesar de la actitud reservada que tiene. En la oficina, ubicada en Wall Street trabaja como escribiente, junto con otros dos hombres y un chico que se encarga de hacer encargos. Todo va bien hasta que un día, requerido por el dueño para hacer una tarea contesta que "preferiría no hacerlo". A partir de este momento empieza una actitud pasiva con el trabajo y con la vida que le llevará a la destrucción como individuo, a pesar de que su dueño le intenta hacer entrar en razón. Incluso, el abogado cambia de oficina ante la negativa de marcharse de Bartelby y esto le traerá problemas con los nuevos inquilinos y el dueño del antiguo edificio. Finalmente el encierran en la cárcel, donde todavía recibirá la visita del abogado, que velará por él, pero fiel a sus rechazos y la pasividad, morirá de inanición poco tiempo después.

No es este el caso del Bartleby español por antonomasia, un tal Mariano Rajoy, el procrastinador número uno, que no sólo no ha muerto de inanición sino que ha ido sembrando su camino de cadáveres políticos de sus rivales, el ultimo un tal Sánchez. Es el hombre estático, no hace nada, no decide nada, vulgar hasta la extenuación, y pese a todo vuelve a ser presidente del Gobierno, y en estos últimos días ni siquiera se ha hablado de él, ha pasado desapercibido como el hombre del traje gris que es, y no tiene ningún mérito ni es como dicen algunos el puto amo, es un hombrecillo bastante inútil, incompetente y previsible, sólo que sus rivales políticos aún son más inútiles, incompetentes y previsibles que él.

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