lunes, octubre 10, 2016

HIJOS DE LOS HOMBRES


Hablé hace un tiempo de 'hijos de los hombres' del director de cine mexicano Alfonso Cuarón. La película es brutal, Cuaron consigue crear un cuadro desolador de nosotros mismos con un impresionante trazo hiperrealista, logra atrapar y ponerte los pelos de punta con un desoladora e impecable ambientación de corte realista de un futuro no muy lejano que sobrecoge por su crudeza. Cuarón se mueve a la perfección por el barro que somos como especie y que retrata de manera magistral. Y cuidado, porque la película de 2006 toca un tema real y actual como es de los refugiados, encerrados en jaulas en lo que queda de la City, y lo hace en una dimensión que todavía no se ha dado, pero que todo apunta a que llegaremos a este punto de obscenidad que refleja el director mexicano, y diría que no tardaremos demasiado. En cierto modo en la Gran Bretaña sus hijos en el poder ya han empezado a dar los primeros pasos. En Hungría también y más que se irán apuntando.



Entiendo que la situación es compleja y algo hay que hacer, 11.000 inmigrantes rescatados en poco más de 48 horas ponen al límite las fuerzas y la seguridad las oenegés que trabajan en el Mediterráneo. Botes de goma con montañas de cadáveres, supervivientes con desnutrición severa, entrañas de barcos dispuestas como las de los navíos esclavistas ... Los sin nada siguen llegando, en unas olas tan grandes como las que quieren tragárselos, i a tpoda esta gente que llega cada dia a Europa hay que ubicarla. La primera ministra británica, Theresa May, fija el control de la inmigración como prioridad en las negociaciones del brexit.
En el congreso del partido conservador, levanta la bandera del orgullo patrio para apuntalar la idea más vieja del mundo: para los de aquí, todo; para los de fuera, nada. Desde propuestas para restringir los visados ​​a los estudiantes, hasta exigir a las empresas una lista de extranjeros contratados para evaluar si están cogiendo puestos de trabajo a los británicos.
Entre una imagen y otra, está la Europa que viene o, tal vez, el mundo que ya está aquí. La extrema derecha aúlla y un tipo sin decencia como Donald Trump puede ser el próximo presidente de Estados Unidos. Somos nosotros los que les estamos poniendo allí. Una mayoría ciudadana despojada de los matices de la reflexión y rodeada por los miedos (a la pérdida y al diferente, que vienen a ser el mismo temor). Un presente que desafía la historia y desprecia la memoria del dolor. Al mismo ritmo que los políticos se declaraban incapaces de defender nuestros derechos ante los poderes que no votamos, los ciudadanos se inhibían de la política, alimentando de esta manera aún más su inutilidad.
Y ahora llegan los mesías de las soluciones fáciles y rápidas. No miréis al mar, nos dicen. No alargueis vuestras manos ni abráis vuestras. No son como vosotros ...echémosles  fuera, nos dirán. Aquellos que nos roban el trabajo y el futuro. Aquellos que tampoco son como nosotros ... Al final, un día anunciarán que sobran todos los que no son rentables. Que no merecen los hospitales, las escuelas o los asilos. Y estos seremos nosotros, escribe Emma Riverola en el periódico. Nosotros, los europeos en general que sabemos de que va esto de emigrar, lo hicimos con creces el siglo pasado, pero ya lo hemos olvidado, y no hay nada peor para un inmigrante que el inmigrante anterior.

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