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LA HERENCIA DE ANA BOTELLA


Arancha Mejías, presidenta de la asociación que llevó a los tribunales a Fidere, del fondo Blackstone, denuncia que la decisión de no renovar el contrato de alquiler a su familia es “una represalia por ser la cara visible” de la batalla de los vecinos afectados. Fidere Patrimonio se quedó con 1.860 viviendas protegidas vendidas en la etapa de Ana Botella al frente del Ayuntamiento de Madrid. Estos inmuebles habían sido alquiladas a familias desfavorecidas, muchas de ellos a través de contratos con opción a compra, como es el caso de la familia de Arancha.

La sociedad de Blackstone envió a la familia de Arancha un burofax comunicándole que no prorrogará el contrato de arrendamiento y que debe abandonar la vivienda el 6 de octubre próximo. El miércoles pasado, todas las fuerzas políticas en el Ayuntamiento de Madrid dieron su respaldo en el pleno municipal a Arancha Mejías, ofreciéndole apoyo jurídico frente a Fidere. La proposición, que fue presentada por Ahora Madrid y el PSOE, y apoyada por Ciudadanos, considera que “no existe incumplimiento objetivo del contrato suscrito entre sus padres y la sociedad arrendado, ni causa objetiva para la no renovación del contrato de alquiler que tenían vigente”.

“Desde la asociación estamos estudiando medidas legales. Tengo que resistir. Esto es claramente una represalia porque soy la cara visible en la lucha contra este atropello”. Son palabras de Arancha Mejías, de 28 años, en respuesta a las preguntas de ELPLURAL.COM.

Arancha tiene claro que se trata de una "venganza" contra ella por haber declarado ante la comisión de investigación del Ayuntamiento de Madrid que analiza la venta llevada a cabo durante el gobierno de Botella: “Hay otras familias a las que se les vence el contrato en la misma fecha y no han recibido ninguna carta anunciándoles que finalizará el contrato de arrendamiento, al contrario, a algunos les ha llegado la información de que Fidere se reunirá con ellos para actualizar su contrato”.

Fidere cuenta con pisos vacíos en el mismo barrio de Arancha, “que se están ofreciendo de alquiler. ¿Por qué no nos quiere prorrogar nuestro contrato, si en diez años no hemos dejado nunca de pagar la renta? Ni siquiera ha habido un retraso. Hemos pagado religiosamente cada mes”.

“Es una represalia contra mí que repercute a mis padres. Mi familia está mal, mi madre sobre todo, me parte el alma, está recibiendo medicación para poder dormir en medio de revisiones oncológicas. Esto está siendo muy duro”.

 "Ha merecido la pena sacar a la luz este atropello"

Arancha lleva años peleando, judicialmente, en los medios y ante los partidos políticos. No se arrepiente. “Ha merecido la pena, aunque mis padres pierdan la casa, sacar a la luz un atropello como éste contra tantas familias. Me siento bien conmigo misma, y mi familia, a pesar de estar al filo de perder lo que les costó tanto conseguir, está orgullosa de su hija”.

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