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NO HAY NADA QUE CELEBRAR


Me pregunto como tienen el cinismo de ¿celebrar? el día mundial del refugiado, vergüenza debería darles a estos cínicos sinvergüenzas de los Gobiernos, la gente que realmente ayuda y colabora con los refugiados no creo celebren hoy nada, porque nada hay a celebrar y si mucho a hacer y por hacer.

"Amadou, 17 años, ha sobrevivido una semana en el mar. Salió con siete compañeros más en una embarcación de plástico a remos, desde Tánger, el domingo 4 de junio.
Al día siguiente de su partida murieron tres de sus amigos al ser tragados por las olas cuando la patera volcó. Quedaron cinco personas a la deriva, en medio del Estrecho de Gibraltar. La doctora escucha su relato y le explica a Amadou que tiene que ser hospitalizado inmediatamente, tiene mucha fiebre y seguramente una infección interna. 
Amadou se rompe en un llanto recordando a su madre, como lo haría cualquier adolescente, y rememora cómo bebía agua del mar y sus orines para sobrevivir. Está acompañado de otro amigo que también compartió la travesía, aunque él no está tal mal como Amadou.
Ambos cuentan cómo perdieron el teléfono en el mar y no pudieron llamar para pedir auxilio. Los cinco náufragos soportaron tres días a la deriva. Entonces, relata que el miércoles 7 de junio vieron una embarcación, que según sus declaraciones, pertenecía a la Guardia Civil española. Los dos chicos dicen que algunos de los guardias se les acercaron en una zodiac  y les dieron tres botellas de agua y unas galletas. Estuvieron un tiempo a su alrededor, calculan que varias horas, pero dicen que después partieron dejándoles de nuevo a su suerte.
En la categoría establecida por Europa para las personas refugiadas Amadou es, a simple vista, un "inmigrante económico". Las autoridades deberían hacerle una entrevista en la que tendría que desnudar su vida y aportar de forma cronológica, detallada, sin fisuras, una historia que justifique, según cánones europeos, la salida de su país. Pero él por el país de procedencia, por la forma de atravesar la frontera, parece, a priori, quedar fuera de la categoría de refugiado. 
Las palabras de los cuatro supervivientes de esta tragedia, que aseguran que los agentes les grabaron, describen la falta de asistencia en el mar por las autoridades españolas, denunciada por otros supervivientes de naufragios, de inmensa gravedad: ¿se dejó llevar la Guardia Civil, por la lógica del control de la frontera? ¿Es posible haber llegado a una situación tal que ni siquiera el derecho más básico a la vida deba ser respetado, mientras Europa celebra de forma hipócrita el derecho al asilo?
Quedan muchos interrogantes sobre esta tragedia y por ello Ca-minando fronteras ha presentado una queja a la Defensoría del Pueblo a petición de los supervivientes.
Tras oír el testimonio de estas personas, quiero pensar que los agentes españoles no les abandonaron del todo a su suerte, que llamarían al Centro de Operación Indalo que gestiona Frontex, o directamente a la Marina marroquí, para proceder a su devolución a Marruecos. Pero, sucediese como fuera, la verdad es que ningún estado socorrió a Amadou y sus amigos, como muchas otras veces, en esa frontera invisible y asesina del Mar Mediterráneo. 
Amadou y sus compañeros están vivos, pero saben que nadie les escuchará, ni les creerá, ni les reparará en su dolor, ni castigará a aquellos que lo causaron. Son ellos mismos quienes anunciarán la muerte a las familias de sus cuatro amigos fallecidos en el naufragio, explican a eldiario.es.
El concepto de asilo y el derecho que le asiste no han servido para proteger más a los refugiados, ni siquiera España ha cumplido con las cuotas de reasentamiento de aquellas personas a las que Europa sí les reconoce el acceso a ese derecho.
Un derecho de asilo hecho por y para europeos cuando más de 60 millones de civiles se desplazaron después de la II Guerra Mundial. Obsoleto ante las nuevas realidades y violencias del capitalismo global. ¿Cómo proteger, por ejemplo, a los miles de personas expulsadas del sistema porque éste se ha apropiado de los recursos y de las tierras? ¿Dónde está la protección a las personas sometidas a las esclavitudes del siglo XXI? ¿Quién protege a los seres humanos expulsados por sistemas económicos que permiten la concentración extrema de la riqueza y la destrucción de la biosfera?"

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