Decía en un poema hace tiempo, que había visto pasar la vida a través de dos pantallas, la del parabrisas del coche y la del ordenador, y es que lo vemos todo a través de pantallas, sean las dichas, o la de la televisión o cada vez más el móvil. Por eso es tan importante mirar, distraerse, cuando miramos no sólo contemplamos, también percibimos, olemos, escuchamos, nos emocionamos, y todas estas funciones, estas emociones y percepciones, la tecnología nunca podrá alcanzarlas ni sustituirlas, por más sofisticada que sea. Mirar, distraerse, es la menos virtual de las realidades, como si todos estos inventos fueran un intento de evitarla, de evadirnos de la realidad que nos ha tocado vivir, sobre todo con la sobresaturación de los últimos tiempos, alejándonos falsamente de ella, en vez de afrontarla, vivirla, de compartirla con los demás.
Necesito respirar, y distraerse, es una buena manera de evadirse de todos los disturbios de los últimos tiempos, pues todo empieza a resultar insoportable. Hoy más que nunca hay que recordar el poema de Jaime Gil de Biedma, y aplicárselo sería el más adecuado de los remedios para estos tiempos tan revueltos ..
DE VITA BEATA
En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.
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