"Hay una razón común (o sea que no es de nadie), que no requiere votos, encuestas ni estadísticas; que no sólo no se manifiesta en los gustos personales de cada uno, sino que está constantemente oculta y entorpecida por los votos y opiniones personales que la sustituyen.
Por eso es que la forma de dominio de la gente más mortífera y progresada es ésta de la Democracia, donde impera la idea de que cada uno tiene su opinión y sabe lo que quiere, y que, poniendo la cosa a votos personales (y, mejor aún, secretos) y sumando dichos votos, si se llega a reunir la mayoría, eso será la voluntad de la población y la ley pa todos.
Bien seguros esperan Estado y Capital, sabiendo que en la Mayoría tienen su fundamento dócil y servil (como que son Ellos los que La han configurado), bien esperan que el resultado de cualquier votación será siempre sumiso y reaccionario, sin riesgo alguno de sorpresa para el Dominio: porque saben que la gente, como tantas veces le digo a usted, no está compuesta de individuos, pero la Mayoría sí; y siendo cada Individuo por su propia esencia sumiso, creyente y reaccionario (por eso de que la razón común está también dentro de él dominada por sus opiniones personales), así la suma de los Indivíduos lo será también y a mayor abundamiento, y cualquier votación será confirmadora del Dominio y nunca de veras peligrosa para Estado ni Capital".

Agustín García Calvo
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Francesc Puigcarbó

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