Un joven alemán me pide en la calle un franco. Converso con él y me cuenta que ha recorrido medio mundo y que ha estado en la India, país del que admira a los mendigos, a quienes se jacta de imitar. Sin embargo, no se pertenece impunemente a una nación didáctica. Le observé pedir: parecía haber recibido cursos de mendicidad. E.M.CIORAN
EL HUMANISMO NO TIENE QUIÉN LE ESCRIBA
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Se trata de lo de Ceuta pero no se trata de lo de Ceuta. Cualquiera puede
entender que los políticos usen el incidente ceutí para sus fines, ya sean
legí...

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