Les pongo un ejemplo: Después de la penta goleada del Barça al Real Madrid en la Supercopa, en un diario digital se podía leer el siguiente titular: Florentino llamó a Ancelotti y le anunció su futuro: “Te vas…”. En el texto y después de sortear todo tipo de obstáculos publicitarios, la frase completa que aclaraba el titular aparecía en el último párrafo, y decía: “Te vas… a quedar con nosotros hasta el 2026 o incluso más…”. Esta forma de titular se ha convertido en tendencia.
Y luego los hay más genéricos, son los que más abundan, con el objetivo de que el lector se adentre en la noticia:
"Descubren cura milagrosa para todas las enfermedades": Este tipo de titular suele exagerar los resultados de un estudio o investigación para atraer clics, pero al leer el artículo, la "cura" podría ser algo experimental o limitado".
"Famoso actor abandona Hollywood para siempre": Aunque suena dramático, el artículo podría revelar que solo está tomando un descanso temporal.
"El alimento que estás comiendo podría matarte": Este titular busca alarmar, pero el contenido podría referirse a casos extremadamente raros o a un mal uso del producto.
Los profesores de las facultades de Periodismo se enfrentan a una cruda realidad. ¿Hay que explicar las técnicas clásicas de la titulación? La respuesta es, rotundamente, sí. Hay que explicar que el periodismo son buenas historias con buenos titulares. Pero al final es el lector el que tiene el derecho a elegir el medio que desea consumir y quien marca la tendencia del mercado. No se dejen atrapar por los titulares con trampa, van en su contra y en la de todos. Como dijo el publicista Joaquín Lorente.: “Jamás renuncien a saber”.
Y luego estan los Finfluencers, otros que practican el titular trampa, con falsas promesas de enriquecimiento ràpido: "Quién no invierte es porque no quiere", este es el mensaje que se está dando ahora desde las redes sociales. Cada vez son más los influencers, más conocido como finfluencers, que suben contenido dando consejos de inversiones o como ahorrar. Su público más cercano es la generación Z (los nacidos entre 1995 y principios de los 2000). Gracias a esto los jóvenes se han acercado más a los mercados financieros; sin embargo, esto puede tener una cara b. Un finfluencer no tiene supervisión, en realidad, simplemente le basta con conquistar a la gente a través de la pantalla y saber atraer a la gente con su contenido. Un asesor financiero tiene una formación en inversión y debe cumplir con una normativa. De hecho, desde la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) llevan años advirtiendo sobre la mala praxis de algunos finfluencers.
Ciertamente desde que abres el móvil te empiezan a caer titulares sensacionalistas o malamente inclinados, gran parte son de la prensa amarilla, de ese periodismo de baja estofa y de bien untados que obra en descrédito del periodismo, si es que este ha sido alguna vez digno de total confianza.
ResponderEliminarHe llegado a un momento en que no abro ninguna noticia de este tipo.
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