Al ser un subproducto de la circulación de mercancías, la circulación humana considerada como consumo, el turismo, remite fundamentalmente al ocio que consiste en visitar lo banal. La ordenación económica de la frecuentación de lugares distintos es ya, por sí sola, la garantía de su equivalencia. La modernización no ha extinguido únicamente el tiempo de los viajes, les ha robado también la realidad del espacio". 

“La sociología, sobre todo en los Estados Unidos, ha comenzado a poner en cuestión las condiciones de existencia que implica el actual desarrollo; pero, por muchos datos empíricos que en este sentido haya podido aportar, ignora absolutamente la verdad de su objeto, pues no encuentra en él la crítica que le es inmanente. De modo que la tendencia de esta sociología, sinceramente reformista, no se apoya más que en la mora, la sensatez y las miserables apelaciones a la mesura. Tal forma de crítica, al desconocer lo negativo que está en el corazón de su mundo, no hace más que insistir en la descripción de una especie de excrecencia negativa que parece inundar desagradablemente la superficie, como una proliferación irracional de parásitos. Esta buena voluntad indignada, que incluso en condición de tal solo llega a atacar las consecuencias externas del sistema, se cree crítica porque olvida el carácter esencialmente apologético de sus presupuestos y de su método.” - Guy Debord, la sociedad del espectáculo