En las guerras antiguas, que eran las que se libraban antes de que se popularizara el teléfono móvil, la verdad ocultada tardaba en aparecer, pero al final lo hacía gracias a algún arrepentimiento, al relato de un superviviente o al tesón de los historiadores. En la guerra moderna, en cambio, el embustero queda en evidencia en los pocos segundos que tarda un testigo presencial en pulsar “compartir la imagen” en su smartphone.
La policía dispara a los manifestantes en el lugar en que fue asesinado Pretti. Tim Evans / Reuters - lavanguardia
Si aún no podemos llamar propiamente guerra a la acción descontrolada de grupos parapoliciales que recorren las ciudades de EE.UU. a la caza de inmigrantes, es porque las víctimas y su entorno canalizan su ira a través de la protesta civil. La contención de los alcaldes y gobernadores demócratas contribuye a que el uso de la violencia se localice solo en el lado de los escuadrones del ICE, la temible policía migratoria de Donald Trump. Y eso que no faltan las provocaciones.
El asesinato policial de la poeta Renee Nicole Goode, la imagen de personas mayores o mujeres embarazadas siendo arrastradas por el suelo por los agentes, la separación de familias, el arresto de Liam Conejo, un niño de cinco años cuya única arma era una mochila escolar y, ahora, el acribillamiento del enfermero y buen vecino Alex Pretti han sido calificados por el gobierno de EE.UU. como una respuesta legítima a la amenaza ejercida por las víctimas.
En este contexto, no hay mayor ofensa a la verdad que sostener que Pretti fue tiroteado para evitar que causara una “masacre” entre los agentes del ICE, como defendió la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Solo hace falta ver los vídeos para comprobar que, si el chico llevaba un arma, nunca la empuñó.
Suele decirse, con razón, que los demócratas no supieron interpretar el malestar de los americanos y de ahí que perdieran el poder, pero parece que el partido empieza a reaccionar. Son ahora los republicanos que aún creen en las leyes, en la alternancia política y en la separación de poderes quienes deberían plantar cara a una Casa Blanca en plena deriva autoritaria.


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