Julio Iglesias y Nacho de Sanahuja - Rac1

Primero pensé que Julio Iglesias había fallecido, después que se había borrado del Real Madrid y, ya tras leer los mensajes en el móvil y escuchar la radio, supe de la noticia: el cantante está acusado de abusos laborales y sexuales en su mansión de Punta Cana, uno de esos paraísos donde no se me ha perdido nada ni a los que podré acceder en mi vida.

Para empezar,  citar a Julio Iglesias como el mejor cantante español de todos los tiempos, es ya un oxímoron. Canta bastante justito, tiene poca voz y se mueve en el escenario como un pato mareao. Además, el ramillete de canciones que le han proporcionado este inexplicable éxito no pasaran ninguna de ellas a la historia de la música, ni creo que estén entre las mil mejores canciones de la historia

Digo todo esto, ara que no se piense que soy un fan suyo, por lo que añadiré a continuación. Me refiero al alud de reacciones contra el cantante, sobretodo por parte de la izquierda progre. Al parecer, el comportamiento del que se le acusa se debe a que Julio Iglesias es español, muy español, del Madrid y muy rico. Es decir, ha hecho cosas que solo se explican porque nació y creció en este país y no en el resto del mundo, donde comportamientos semejantes son imposibles. ¿Alguien imagina a un chino, un ruso o un presidente de EE.UU. comportándose como un déspota y un presunto depredador sexual? Jamás de los jamases.

Luego está la lucha de clases, tan subyacente en el ruedo político. Julio Iglesias posee una fortuna –por cierto, ganada con el sudor de su frente y el arrojo juvenil de conquistar el mundo en lugar de conformarse con Benidorm– y eso parece suficiente para dar por buenas las acusaciones, cuya gravedad ni minimizo ni blanqueo. Hablando de actualidad: detenido un hombre en Huelva por abuso laboral y sexual de temporeras inmigrantes. Nada sugiere que fuese rico ni excluye que votase Podemos. La justicia ya hará su trabajo. Los periodistas han hecho el suyo. ¿Los políticos? Como sigan sobreactuando, votos para Vox.

De momento el cantante ya ha sufrido la pena del telediario y para una gran parte del país ya ha sido condenado. Creo sería prudente, en primer lugar, a ver donde se le puede juzgar por las denuncias que ha recibido y luego esperar al resultado de este juicio, a ver si más de uno tendrá de tragarse sus palabras y reponer los honores retirados. Hay opiniones para todos los gustos de gente que trataba y conocía al cantante, y muchas son a su favor. Me gustaría conocer la opinión de Nacho de Sanahuja que le conoce bien. Mientras 'keep calm' que hace más de dos mil años ya crucificaron a uno en un juicio injusto, o hace unos pocos mandaron a la cárcel a unos cuantos pardillos independentistas por el mismo sistema, Presunción de inocencia ante todo, y no hay más remedio - confiar en la justicia -  y rezar para que no le toquen los Marchena boys a Julito, que seguro que gana el pleito. ¡Oeah!